Los fuertes cuellos de
botella en los puertos de las provincias chinas de Shenzhen y Guangzhou
aumentaron los ya altos niveles de congestión que ha venido sufriendo el
comercio mundial por la menor disponibilidad de naves y contenedores.
Un cuadro que en el caso de Chile se ha visto agravado por la falta de
capacidad en centros importantes para el circuito naviero como la costa
oeste de EE.UU. o el Callao en Perú, ya sea por las cuarentenas, falta
de transportistas y baja productividad. El primer
efecto de los problemas de transporte mundial ha sido el aumento en los
plazos de recepción de estos productos, que se han duplicado respecto
de lo habitual en condiciones normales de provisión y que han sufrido
mayores aplazamientos en los casos en los que se suman dificultades en
materia de stock. Y este escenario está teniendo un creciente impacto
para el abastecimiento de un sector clave en el combate a la pandemia y
la salud en general: los dispositivos e insumos médicos.
Y
a este factor se suma la constante alza de los fletes navieros, que los
proveedores de insumos han visto triplicarse en el último año y sin que
esa tendencia muestre signos de detenerse afectando, en primer lugar, a
la importación de productos de uso masivo en las redes de salud como
jeringas y guantes –cuyo principal canal de importación es la vía
marítima- pero también de algunas líneas de equipos de alto valor
resistentes a la manipulación en los puertos, como es el caso de
autoclaves y mesas quirúrgicas. Mientras una orden para un contenedor de
40 pies en Taiwán se ubicaba en niveles de US$ 1.900 en mayo de 2020,
en abril pasado su valor alcanzaba a US$ 7.025. Y actualmente ya llega a
US$ 8.000 lo mismo que antes costaba US$ 2.000. Como resultado del
trastorno general de la logística a nivel internacional, fuentes de la
industria acusan que el valor de los fletes marítimos desde Europa ha
aumentado en 250% en los últimos ocho meses, mientras que los que vienen
desde Asia tocaron techos históricos superando los US$ 7.000 por
contenedor. Incluso, si se desagrega por semanas, este año se han alcanzado valores que superan los US$ 10.000.
Si
sumamos a esta situación el ingreso de la variante delta a nuestro
país, llegada a Chile desde Estados unidos, el escenario nacional es
preocupante, pero como toda crisis y potenciales amenazas constituyen
también una oportunidad, esto porque la región de Magallanes puede
transformarse en una región proveedora de estos insumos para el país, y
de una serie de otros productos que se pueden fabricar en la región, y
que generarían incalculables beneficios económicos y sociales para
Magallanes, pero esta tremenda oportunidad requiere de la voluntad
política de nuestras autoridades para perfeccionar la Ley Navarino,
generando dos cambios fundamentales. El primero solo eliminar la frase
“e insumos” del artículo Nº 1 de esta Ley, y perfeccionar y transformar
esta y todas las leyes de incentivo a la inversión, excepciones
aduaneras y tributarias como política permanente para le región mediante
un ESTATUTO REGIONAL DE DESARROLLO.