La
procrastinación puede ser definida como: el hábito de postergar tareas o
responsabilidades y cambiarlas por actividades que producen agrado o
satisfacción de forma instantánea o inmediata.
Procrastinar
consiste en postergar hasta mañana, lo que la persona debería hacer en
ese día. Sin embargo, esto es más que una postergación voluntaria. Para
algunos psicólogos la procrastinarían es un problema de control de
emociones, no un problema de gestión de tiempo. Es decir, esta tiene que
ver principalmente con la urgencia inmediata de evitar los estados de
ánimo negativos, más que dedicarse a la tarea. La procrastinación está
relacionada con las emociones, no con la productividad. La solución, por
lo tanto, tiene que ver con saber manejar las emociones negativas, que
pueden generar determinadas actividades.
El
ser humano tiende a postergar la realización de aquellas tareas que le
resultan aburridas, monótonas, estresantes o cuando duda de su capacidad
para realizarlas. Por ejemplo: hacer ejercicio cuando no se está
acostumbrado a ello o limpiar los baños, son actividades que la mayoría
de las personas tienden a postergar. Dejar de hacerlas y sustituirla
como, por ejemplo: reclinarse en un sillón a ver televisión resulta
mucho más atractivo e interesante. Además, esta última actividad
requiere de muchos menos esfuerzos.
Algunas estrategias para combatir la procrastinación son las siguientes:
-Fija
metas de forma gradual y realista. El miedo al fracaso, las
inseguridades personales y la baja autoestima son factores psicológicos
que hacen procrastinar. En cambio, si la persona logra alcanzar aquellos
objetivos propuestos, la confianza en sí mismo aumentará y se sentirá
más capacitada para enfrentar aquellas tareas que más le cuestan. Es
decir, una forma efectiva de combatir la procrastinación es fijar una
meta cuyo cumplimiento no requiera demasiado esfuerzo. Por ejemplo, en
vez ponerse como meta sacarse solamente notas sobresalientes en todas
las asignaturas. Es mejor cambiar este enfoque por el siguiente:
sentirse bien cada vez que se aprende más en estas asignaturas.
-Dividir las tareas
complejas. Para combatir la procrastinación, le ayudará recordar que no
está obligado a finalizar las obligaciones en un primer intento. Si
debe enfrentar una actividad que parece abrumadora, considere
descomponerla en partes más pequeñas. Por ejemplo: en vez de hacer de
una vez el aseo de toda la casa, dividir el aseo por habitaciones.
-Establece
prioridades. Existen investigaciones las cuales destacan la formulación
de prioridades, como una de las estrategias de afrontamiento más
significativa para superar la procrastinación. Clasificar las tareas
según su nivel de prioridad y urgencia. Asegura de que está asignando su
tiempo y energía a los asuntos que de verdad importan.
-Dejar
de lado el perfeccionismo. Hay que centrarse en hacer las cosas lo
mejor que se pueda. Por ejemplo, si está interesado en aprender un
idioma y se propone pronunciar todas las palabras de otra lengua, sin
errores desde el principio, es posible que pronto se sienta agobiado y
evite seguir aprendiendo. En cambio, si permite que las primeras
palabras articuladas en otro idioma sean imperfectas, le resultará más
sencillo y placentero avanzar.