El
pasado 18 de octubre, recordamos lo que fue el llamado “Estallido
Social” de 2019. No es una fecha, precisamente, para conmemorar, porque
desde entonces y los meses que siguieron, fuimos testigos de cómo los
delincuentes saqueaban los recintos, cómo destruían los locales de sus
propios vecinos y quemaban todo lo que estaba a su paso. Esa
actitud, delincuencial, nada tiene que ver con las demandas y
requerimientos legítimos de la ciudadanía que no sólo estaban reclamando
por vivir en condiciones dignas, sino que, en mejores condiciones, sin
tanta precariedad y depositando su confianza que, es lo peor de todo, y
sus anhelos en un grupo de izquierda, de jóvenes sin trayectoria, pero
de izquierda, que no han sabido dar respuesta a estas demandas. Un
grupito de “revolucionarios” acomodados que no le han trabajado ni un
día a nadie, que jamás han tenido un patrón y no saben lo que implica
levantarse todos los días temprano para llegar a fin de mes y recibir un
sueldo que no es de 6 millones, precisamente. Los
que nos gobiernan, pareciera a todas luces, estar más preocupados de
continuar con el discurso de la nueva Constitución, antes de resolver
las demandas de la población y que tienen que ver con los altos niveles
de delincuencia. La gente, ya no vive tranquila en sus casas, porque, a
cualquier hora, un delincuente ingresa y no conforme con robar, dispara y
asesina. Lo mismo, está pasando en las calles y en las autopistas. Hay
un nivel de descontrol que las autoridades no enfrentan, miran de
reojo, como si a ellos no les afectara. ¡Claro, no les afecta, porque
están rodeados de guardias y de escoltas!, pero usted o yo, tenemos que
salir de nuestras casas, ir a trabajar y esperar retornar, sin que
ningún delincuente se nos cruce en el camino. Es
verdad que hay demandas importantes que resolver, pero hay quienes
manipularon a la gente en función de sus propios intereses, de sus
propias preocupaciones y, en vez, de un Chile próspero, tenemos un país
debilitado y se nos viene encima una crisis económica cada vez más
compleja. No
hay que ver bajo el agua para no darse cuenta de que parte de quienes
nos están gobernando, estuvieron detrás del “estallido social”, y no
están cumpliendo con las promesas que prometieron para llegar a La
Moneda. ¿Usted
cree que subir el sueldo mínimo en un período complejo de inflación
alcanza? Ésa es la realidad que estamos viviendo los chilenos y es una
realidad que niegan quienes nos están gobernando. No
se trata sólo de $30 en el aumento del Metro, sino que el combustible y
el transporte casi está doblando su valor. Y, se viene una nueva alza
en la movilización pública. A eso, añadimos los bienes de consumo masivo
que cada vez son más costosos. Ahora,
no vemos un nuevo estallido social. ¿Por qué? Porque la gente que
estuvo del primer estallido social, ese de 2019, son operadores
políticos que ya no están disponibles para una nueva revuelta, porque
son los mismos que, ahora, nos gobiernan. Cuando
les convenía apoyar los retiros de las AFP, hasta payas, reproducían la
diputada del Partido Comunista, Karol Cariola y,la entonces, diputada,
Camila Vallejo. Sin embargo, una vez que asumió su “amigo”, Gabriel
Boric, cerraron la puerta a los retiros, negando la posibilidad a la
gente a utilizar sus recursos que son fruto de sus ahorros trabajados,
no son un regalo del Estado, no es una donación del Partido Comunista. Hasta
el momento en que el escenario les convenía para apoyar a la gente, se
sumaron a las demandas del “pueblo” -como tanto les gusta llamarnos-,
pero cuando ya se instalaron en el poder, en los Ministerios, en las
Subsecretarías, en cuantos cargos públicos hay y, en La Moneda, ya esas
demandas del “pueblo” no son las suyas. ¿Qué
le importa al Gobierno de Gabriel Boric y su círculo de amigos de
compañeritos de ruta, lo que está pasando con la delincuencia, con la
migración irregular, con los asesinatos a los carabineros? Nada, no les
importa nada. Y
la mayor y mejor prueba es que cuando al Presidente se le enrostra la
verdad y, se queda sin su séquito de seguidores que lo aplauden, le dan
la mano y los niños le entregan regalos -todo en un acto programado
y calculado con anticipación-, el Mandatario va a una reunión con
empresarios que le dicen en su cara que a los chilenos les importa y les
preocupa el tema de la seguridad, de la delincuencia y no el tener una
nueva Constitución, él se enoja.
La
famosa nueva Constitución es la banderita de lucha de este Gobierno de
ineptos y cuando alguien, como un empresario con influencia como
Cumsille se lo dice a Boric, todos se quedan en silencio. ¿Qué le dijo
al Mandatario el máximo dirigente de la Conapyme, Rafael Cumsille,
frente a una asamblea repleta de empresarios: “¿Ustedes están más
preocupados de la Constitución o de la delincuencia?”. Luego, pidió
ponerse de pie a quienes “están más preocupados de la delincuencia”. ¿Y
qué fue lo que hizo el Presidente? En un evidente tono de molestia, de
encono y siendo incapaz de entender que los empresarios estaban de pie,
aplaudiendo a Cumsille, porque el tema que les preocupa es la
delincuencia y no la nueva Constitución, Boric le dijo: “Bueno, la
Constitución se rechazó pues, al que lo pregunta. Y nosotros respetamos
el veredicto de Chile”, respondió Boric, agregando: “Y también señor,
déjeme decirle, y le exijo respeto, le exijo respeto, le exijo respeto,
le exijo respeto, que el pueblo de Chile decidió, por una amplia
mayoría, tener una nueva Constitución. Así es, y el pueblo de Chile,
aunque al señor le moleste, rechazó el proyecto que le propuso la
Convención, pero el mandato de una nueva Constitución sigue vigente”.
¡No hay caso! Para Gabriel Boric y su equipo lo que les importa es que
el país tenga una nueva Constitución, ésa es su razón de ser, nada más
que eso, les interesa. Si usted tiene comida o no, se las tiene que
ingeniar y arreglar solito, porque a este Gobierno, su tema no es el de
ellos.
¿En
qué momento la gente que votó por esta administración perdió y equivocó
el rumbo y los eligió? Habrá que tener cautela y esperar que no se
venga un nuevo “estallido social”, pero, esta vez, de verdad, no
incentivado ni financiado por la izquierda, sino que nazca de los
chilenos que estamos cansados de que nos pongan el pie encima, de que
piensen que no somos capaces de darnos cuenta de que todo esto, no fue
más que un juego de niños que querían el poder y lo consiguieron: destruyendo al país.