El año 2021 existieron elecciones a distintos cargos de responsabilidad pública y política, entre ellos, los Consejeros Regionales (COREs). En aquella ocasión, me permití escribir una columna sobre mis preocupaciones en materias de fiscalización; y adivinen que… ninguna de estas preocupaciones hoy día ha tenido una solución. Si; luego de 2 años no existen avances concretos sobre problemáticas y propuestas puntuales, donde las que más destacan son: las asignaciones directas que tantos dolores de cabeza le han dado al gobierno, el Hospital Antiguo y el famoso Centro Antártico Internacional.
En España existe una frase para lo anterior: “prometer el oro y el moro”. Así es, en época de campaña surgen y resurgen las soluciones a distintos temas, sin embargo, al momento de colocarlas en práctica la situación es otra cosa. En la actualidad el mismo CORE ha permitido que las asignaciones directas para el deporte y la cultura queden a exclusiva facultad del gobernador regional, quedando sólo levantar la mano cuando éstas llegan sin ninguna intervención por parte de este cuerpo colegiado. Sin ninguna visión en la misma elaboración de una estrategia de desarrollo regional futura que permita que nuestros deportistas y artistas no tengan que pedir “limosnas” sino que puedan formar sus actividades de acuerdo a una planificación previamente elaborada, en donde “si” un CORE puede formar parte.
Es inconcebible que este 4 de octubre se hayan cumplido 12 años desde que el hospital antiguo fue abandonado y si bien se han entregados recursos para demoler la construcción de este, la idea de lo que estará en aquel lugar, aún despiertan ciertas suspicacias. Un hospital por cierto que forma parte de nuestra historia, donde muchos de nosotros nacimos y vimos morir a muchos de nuestros familiares; un hospital que recorrimos y donde muchos trabajadores de la salud entregaron los mejores años de su vida. Ese lugar se encuentra completamente abandonado y en donde sus vecinos -independiente de quién salga electo- deberán esperar unos años más para una solución. En definitiva, han sido abandonados por sus autoridades, donde muchas de ellas, aplauden alegremente cuando se pintan las latas que sirven como un parche a los dolores y preocupaciones de nuestros vecinos del emblemático Barrio Prat.
Por último, pero el más importante de todos: El Centro Antártico Internacional. Digo más importante, ya que este proyecto es un símbolo de la desconexión con nuestros fondos públicos y con las prioridades que éstos deben tener para solucionar las principales urgencias de nuestras familias en Magallanes. Muchos nos han tildado de tener una mente estrecha ante la posibilidad de un desarrollo científico para nuestro territorio, sin embargo, jamás hemos estado en desacuerdo con el concepto “Centro Antártico”, pero si, con la enorme inversión que esto significa. Es que es muy sencillo, podemos realizar algo en menor escala, e incluso con visión de futuro, donde podríamos lograr el mismo impacto, pero de forma gradual. Este proyecto fue votado en el pleno del CORE y vimos como la mayoría de los consejeros votaron a favor, incluso algunos se levantaban para aplaudir la iniciativa por ser un brillante símbolo al desarrollo científico de la región. En la actualidad, el Centro Antártico no ha tenido oferentes para su construcción, e incluso las últimas noticias regionales y nacionales mencionan que se está evaluando un rediseño de éste, producto de las complejidades que han surgido en la etapa de captación de oferentes. Un rediseño implica un todo de nuevo, es volver a empezar. La pregunta aquí es: ¿Quién se hace cargo de los recursos ya gastados? ¿Quién se hace cargo de las horas de trabajo? Incluso hasta se ganó un concurso por el diseño del Centro Antártico.
Definitivamente, el mundo al revés.