Hay
personas que no logran cumplir con lo que quieren, probablemente
porque no saben cómo establecer sus propósitos, metas u objetivos.
Un
propósito, una meta o un objetivo es el fin último hacia el cual se
dirigen las acciones. Aquí se empleará la palabra objetivo, porque tiene
una connotación más pragmática o práctica.
Los objetivos pueden clasificarse de acuerdo a cuan próximo, estén en el tiempo su realización:
Objetivos
a corto plazo: son aquellos que están muy próximos a realizarse o que
tomará poco tiempo concretar. Por ejemplo: fumar la mitad de los
cigarrillos diarios
Objetivos
a mediano plazo: son los que no podrán ser concretados de manera
inmediata, pero tampoco en un futuro muy lejano. Por ejemplo: fumar la
mitad o menos de las cajetillas al mes.
Objetivos
a largo plazo: son aquellos que se plantean para más adelante, pero que
guían las acciones presentes. Por ejemplo: dejar de fumar
definitivamente.
Para elaborar objetivos que sean efectivos hay que tener presente lo siguiente:
-Transformar
esa idea que está en la mente, en una afirmación que tenga un carácter
visible y real. Es fundamental saber exactamente lo que se quiere
conseguir, para poder enfocar los esfuerzos y recursos en esa dirección.
Por ejemplo, la idea o el anhelo podría ser: levantarme más temprano.
La intención transformada en objetivo puede ser: lograr levantarme de
lunes a viernes a las 7.00 am.
–
Crear un plan de acción. Es decir, los pasos concretos acerca de cómo
se va a llegar al objetivo. Aquí deben quedar establecidos todas las
gestiones que hay que dar para lograr el objetivo. Por ejemplo,
acostarse más temprano, poner la alarma y salir de la cama apenas suene.
Una vez definido el objetivo, se debe empezar a trabajar en él de
manera constante y decidida. Esto implica tomar acciones claras y
específicas, y trabajar fervientemente para alcanzar las metas
establecidas. Es importante ser perseverante, incluso en momentos
difíciles o desalentadores, ya que solo así se podrán superar las
dificultades y obstáculos que se presenten.
–
Establecer un calendario. Poner fecha al logro de objetivos. Hay que
ajustarte lo más posible a ese calendario, pero sabiendo también cuándo
habrá que ser más flexible, Por ejemplo: lograr levantarme
definitivamente de lunes a viernes a las 7.00 de la mañana, en un
periodo de un mes.
–
Antes de plantearse objetivos hay que realizar preguntas tales como:
¿De qué manera este objetivo deseado afectará a mi vida?, ¿cuáles son
beneficios de alcanzar el objetivo?, ¿los inconvenientes?, ¿estoy
dispuesto a asumir los inconvenientes, para alcanzar el objetivo?, ¿el
logro de este objetivo como afectara a los otros?, ¿qué es lo que me
impide conseguir el objetivo deseado? (en el caso expuesto, podría ser
acostarse demasiado tarde) Al plantearse qué impide alcanzarlo, ya se
está empezando a diseñar estrategias para sortear las limitaciones.
–
Igualmente ayuda plantearse las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son
los recursos que ya tengo para llegar al objetivo deseado? Incluir
aquellas competencias o habilidades que la persona posee (por ejemplo,
la perseverancia) y recursos los recursos materiales (ej. en la
situación expuesta: una alarma o un reloj despertado) que serán los que
ayudan a alcanzar el objetivo