Finalmente,
esta semana tras más de un año de arduas jornadas entre quienes
integramos la comisión de Trabajo del Senado y los ministerios de
Hacienda y Trabajo, con miras a alcanzar un acuerdo, el Gobierno
presentó sus indicaciones para la Reforma de Pensiones. Como dije en
esta misma tribuna es más de lo mismo, pero además con el paso de los
días y revisando la propuesta en profundidad nos encontramos con la
sorpresa de que no cuenta con financiamiento permanente y, además, viene
con letra chica.
Antes
de explicar la letra chica, permítame señalar otros aspectos que
revelan el nivel de improvisación con que el Gobierno ha actuado en esta
materia. Primero el financiamiento de la propuesta está hecho de
voluntarismo, así lo han reiterado destacados economistas recordando
además la regla de oro en materia fiscal: a gasto permanente,
financiamiento permanente. La propuesta carece de certezas a mediano
plazo, toda vez que está hecho en base a proyecciones basadas en el
precio del cobre y en un mayor crecimiento de nuestra economía en los
próximos años. A menos que tengan una bola de cristal, todo esto es pura
suposición.
Tal
como he señalado en distintas entrevistas, resulta a lo menos curioso
que, de un día para otro, el director de Presupuestos, “descubra” que
había holguras fiscales por US$1.300 millones. Habría sido bueno que eso
se hubiera descubierto en los momentos más duros de la pandemia el año
pasado cuando proliferaron las ollas comunes y las ayudas estatales
estaban tan segmentadas que no llegaron a todos los sectores y
pavimentaron las condiciones para que se aprobara el primer retiro del
10%.
Tampoco
puedo dejar de recordar el papel del Director de Presupuestos con
respecto a la Ley Nacional del Cáncer. En la discusión de presupuesto
del año pasado (25 de noviembre). Cuando se vio la partida de Salud,
este funcionario recortó en $20 mil millones el fondo contemplado en
esta ley para el tratamiento de drogas de alto costo que no están
cubiertas ni por el GES ni por la Ley Ricarte Soto. Hasta el día de hoy
no se ha entregado ni un solo peso de los $60 mil millones que contempla
para estos efectos la Ley Nacional del Cáncer, lo que ha significado la
muerte de pacientes que podían haber recibido un tratamiento, muchas de
ellas mujeres con un tipo específico de cáncer de mama.
Volviendo
a la propuesta en pensiones, el Gobierno también se está saltando la
institucionalidad, pues para presentar las indicaciones, en lo que
respecta a la ampliación de la cobertura de Pilar Solidario (de 60% a
80%), debía hacerlo junto con un informe del Consejo Consultivo
Previsional, cuestión que no ha ocurrido hasta ahora.
Como
dije al comienzo esta propuesta gubernamental también tiene letra
chica. Por una parte, se dice que a las mujeres se les va a incrementar
su pensión en 2,7 UF (unos $80.000), pero lo que no se dice es que el
cálculo de ese beneficio se hará considerando lo que esa mujer ya recibe
a través del Pilar Solidario. Es decir, por un lado se le aumenta y por
otro se le quita. Además, las exigencias que esa mujer debe cumplir
para acceder a esta “mejora” (mayor de 65 años que haya cotizado al
menos 8 años), deja fuera a una gran mayoría.
Así
las cosas, queda la legítima duda de si el Gobierno realmente quiere
alcanzar un acuerdo o si, más bien, apuesta a defender el modelo de las
desprestigiadas AFP en la Convención Constituyente. Por mi parte, creo
impostergable avanzar en una reforma que responda a las expectativas de
los actuales y futuros pensionados. A partir de mañana, seguiremos
trabajando para, con la seriedad que merece el desafío, poner sobre la
mesa los mejores beneficios en una propuesta de reforma que sea justa,
sostenible y que consagre la equidad de género como un derecho.