Históricamente
nos hemos regido por una falsa dicotomía: que la protección de la
naturaleza es contraria al crecimiento económico. Sin embargo, los
números han demostrado que el cuidado del medio ambiente puede ser un
buen negocio, tanto para el desarrollo de los territorios como también
para el bienestar de todas las formas de vida del planeta. Entre los
efectos de invertir en la naturaleza, destacan la mitigación del cambio
climático, la protección contra inundaciones, la provisión de agua
limpia y la conservación del suelo, entre otros.
Tras
la recuperación de la pandemia por Covid-19, se prevé que el sector
“naturaleza”, incluyendo el turismo de conservación, crezca entre un 4 y
6% anual, en comparación con menos del 1% para la agricultura, la
silvicultura y la pesca. Así lo destacaron los autores del informe
Protegiendo el 30% del planeta para la naturaleza: costos, beneficios e
implicaciones económicas, reporte que analiza las consecuencias
económicas de la propuesta impulsada por un grupo de científicos y
organizaciones de proteger el 30% de los ecosistemas marinos y
terrestres para el año 2030.
El
paradigma clásico del turismo de masas está cambiando, una tendencia
que venía hace algunos años y que la pandemia ha reforzado. Hoy los
turistas valoran cada vez más las experiencias vinculadas a la
naturaleza, conectando con los territorios por medio de sus paisajes, y
por sobre todo, a través de las culturas, identidades y patrimonios que
le dan vida. Un nuevo estudio publicado por Booking.com, que incluye
información recopilada de más de 29.000 viajeros en 30 países durante el
2021, señala que la crisis sanitaria ha significado un punto de
inflexión, ya que el 83% de las personas de todo el mundo que viajan
consideran importante hacerlo de forma sostenible.
Al
potenciar el turismo como consecuencia de la conservación e invertir en
los parques nacionales, se genera un círculo virtuoso, donde las
comunidades aledañas dejan de ser lugares de paso, y se convierten en
anfitrionas de los visitantes, impulsando motores de desarrollo
económico armónicos con la protección de la biodiversidad. A esto apunta
el Comité Interregional de la Ruta de los Parques de la Patagonia, una
gobernanza única en Chile en la que participan Sernatur Los Lagos, Aysén
y Magallanes, Fundación Rewilding Chile, el legado de Tompkins
Conservation, Per Turismo Aysén y PTI Ruta de los Parques de Corfo Los
Lagos, que busca una gestión sustentable y articulada de este
territorio, asegurando un beneficio económico, pero también social y
ambiental.
Hoy
más que nunca debemos repensar nuestro modelo de desarrollo, ya que la
humanidad, no puede sostenerse en el paradigma de crecimiento sin
límites. Debemos buscar alternativas de desarrollo donde la producción
vaya de la mano con la conservación, y así puedan prosperar todas las
comunidades de vida del planeta.