Desde
el inicio de la pandemia proyectamos que se acercaban momentos muy
difíciles desde el ámbito social y económico, no solo para nuestro país
sino que también para toda la economía mundial; a nivel nacional hicimos
esfuerzos importantes para generar apoyos directos y de manera amplia,
con la creación de la herramienta Ingreso Familiar de Emergencia, los
montos y énfasis dependían de la magnitud de la situación sanitaria
regional y nacional, iba incrementando su cobertura y así también su
monto. Esta herramienta acompañó a las familias más vulnerables y de
clase media cerca de un año y medio, así también existió una presión
desde el Parlamento para generar retiros del 10% de los fondos
provisionales de los chilenos. Estas acciones más los factores
internacionales como la disminución de la producción de algunos bienes
por las restricciones de tránsito y la afectación de algunas empresas
para generar insumos generaron incrementos no solo por la escasez de los
productos sino que también por la alta demanda, comprendiendo que había
un flujo importante de dinero que generaba que algunos productos fueran
más cotizados y comprados por los chilenos. Todos quienes saben algo de
economía comprenderán que todos estos factores internos y externos
generan inflación, y es por ello que ya se preveía una situación
bastante compleja; recordemos que la inflación afecta fuertemente a las
clases sociales más desposeídas, incrementos en el valor de la canasta
básica, transporte y así también consumos básicos, desajustan la
economía de las familias de clase media. Es por ello que debiese existir
una responsabilidad financiera desde el Ejecutivo y así también
acciones correctivas desde el Banco Central, que es lo que hemos visto
desde hace un par de meses, pero también desde el punto de vista
político hay que hacer algunas acciones para fomentar la inversión
pública, como privada y así también generar incentivos necesarios que
que logren fomentar la inversión y así lograr también un aumento en la
demanda de mano de obra. Es relevante demostrar que las condiciones
sociales, de seguridad y económicas están garantizadas y despejar
cualquier tipo de duda o incertidumbre para que los inversionistas
sientan una mayor certeza económica, cosa que no se ha visto en el
último tiempo, dado que observamos y leemos declaraciones divergentes de
miembros del gabinete a nivel nacional y así también regional, sabemos
que la política y la economía están plagadas de señales y simbolismos,
ellos son quienes entregan algún tipo de certeza a los actores
relevantes de una economía. Los líderes de nuestro país no han
demostrado claridad en algunos de los sectores productivos más
relevantes como, por ejemplo, minería, hidrógeno verde, energías
renovables y salmonicultura. A esto se suma la nula claridad que ha
tenido el Ejecutivo en base a su postura frente al tratado de TTP11 y
así también la irresponsabilidad de sectores parlamentarios del
oficialismo en dilatar la discusión para generar este acuerdo, del cual
ya sabemos se cuenta con los votos en el Senado necesarios para lograr
aprobar este tratado. Si vamos a las cifras, el Banco Mundial proyecta
un crecimiento de -0,5% para Chile en 2023, muy alejado de economías
vecinas que van a tener un crecimiento mayor a cero. La asociación
nacional de automotrices de Chile declaró una caída de un 13,9% en
septiembre de 2022 comparándolo con el mismo mes del año anterior, y
además proyecta una baja del 20% para el 2023 si se compara con el año
en curso. La presidenta del Banco Central declara que estamos entrando a
un proceso recesión y estima que la inflación anual cierre por debajo
de el 13%, por lo cual podríamos llegar este año 2022 a una inflación
comparable con la de 1988, o sea una situación económica inflacionaria
que no vivíamos hace más de 30 años. Vemos una fuerte contracción del
consumo, lo que genera una menor recaudación por medio de los impuestos,
demostrando así que las familias están dejando de adquirir algunos
bienes y servicios. Los permisos de edificación y construcción también
han disminuido fuertemente, lo que refleja que la mano de obra de este
importante rubro también se verá afectada en el corto plazo. Esperemos
que las autoridades correspondientes logren comprender las implicancias
que genera la poca claridad en sus decisiones y declaraciones, para
encauzar el rumbo y volver a ser una economía robusta y creíble como ya
estábamos acostumbrados.