Sebastián
Sichel ha repetido muchas veces con el fin de diferenciarse de otra
candidatura, que la de José Antonio Kast es un proyecto personal, a
diferencia de la de Chile Podemos Más, que nace según él, de una
primaria donde resultó ampliamente vencedor. Señala además que es
necesario contrastar su opción con la del Partido Republicano,
insistiendo que esta es una aventura personal de Kast, todo lo cual
haría más confiable la propia sustentada sobre una coalición de partidos
políticos. Remata su tesis afirmando que “no se puede gobernar sólo con
proyectos personales”, además de resucitar a Pinochet, al igual como lo
hace la izquierda cuando se le acaban sus argumentos. Curiosa
estrategia de Sichel e inexplicables sus palabras.
Sin
tratar de agotar las razones de dicho despropósito, veamos algunas: 1)
quien usó su historia personal y basó toda la candidatura en ello para
ganar las primarias, fue precisamente Sichel; es decir, algo tan
personal como su historia de vida la usó para ser elegido candidato
presidencial. Apuntar entonces a Kast como personalista, es un
despropósito de marca mayor. 2) Sichel señala como virtud el haber
creado un proyecto político nacido de una primaria, cuando lo cierto es
que desde una primaria no nacen proyectos políticos, sino simplemente
candidatos. Pensar que bastaba sólo con ganar una primaria para armar un
relato político, es un error que le persigue hasta hoy. 3) José Antonio
Kast comienza un proyecto político a nivel nacional, siendo un hito
importante la fundación y posterior inscripción del Partido Republicano,
que tiene principios inspiradores, una idea de país; al contrario,
Sichel es candidato, no líder ni referente, de una coalición que
necesitaba una persona externa a partidos tradicionales. No existe ni
parece que pudiera existir un proyecto político entre diversos partidos
que requerían de un candidato “novedoso”. Lo que se muestra como una
virtud, resume sólo ideas de unos y de otros pegadas para armar una
plataforma. 3) La candidatura de José Antonio Kast cree en la familia
como núcleo fundamental de la sociedad; que el matrimonio es entre un
hombre y una mujer; en la libertad en sus distintas manifestaciones,
como eje de una sociedad moderna; en la protección de la vida desde la
concepción hasta la muerte natural; en el principio de subsidiariedad,
por el cual se potencia y hace protagonista a la sociedad civil; en una
economía de mercado, con la menor intervención del estado. Por su parte
Sebastián Sichel es una persona de centro izquierda que pretende
rescatar ideas de aquí, de allá y de acullá con el fin de representar a
todos los partidos de la coalición, pero no termina de fraguar una
coherencia programática, lo que se ve reflejado en que no está claro a
quiénes está hablando. 4) Cae lastimosamente en adjetivar como “vieja
derecha” a los adherentes de J. A. Kast, omitiendo que los partidos que
le sustentan como candidatos serían también de esa misma “vieja
derecha”. Evidentemente yerra en el tono y en sus conceptos y dinamita
caminos para posibles conversaciones y acuerdos.
¿Cuál
es la estrategia de Sichel que le lleva a criticar tan duramente a José
Antonio Kast? Los partidos que le apoyan no han podido descifrarla, y
pareciera que la frustración de haber perdido tanto apoyo en tan poco
tiempo, está siendo una mala consejera al respecto. Entretanto, sigue
tendida la mano del Partido Republicano a Sichel, sus adherentes, sus
votantes y partidos que le apoyan.