Psicología positiva

Probablemente
quienes han seguido estos comentarios se han podido dar cuenta que
tienen un matiz distinto. Esto es porque están encuadrados dentro de lo
que se llama la psicología positiva.

Antes
de la Segunda Guerra Mundial la psicología se había propuesto tres
objetivos: curar la enfermedad mental, ayudar a las personas a tener una
vida más productiva y satisfecha, e identificar y promover el talento.
Posterior a la Segunda Guerra, muchos psicólogos se abocaron a cumplir
con la primera misión. Es decir, se dedicaron especialmente a curar
las enfermedades mentales de los veteranos de guerra. Poniendo énfasis
sobre todo en los pensamientos negativos, problemas psicológicos y
dificultades de adaptación. Como consecuencias de las guerras mundiales
se avanzó muchísimo en el estudio de las psicopatologías o
enfermedades mentales. En el fondo la psicología se ocupó de hacer que
las personas sufrieran menos, y en la actualidad existe una clara
evidencia acerca de que las psicoterapias funcionan y son eficaces.
Sin embargo, los problemas en la salud mental (como la depresión) han
aumentado tanto en los adultos como en los adolescentes.

Especialmente debido
a esto último se produjo un cambio de enfoque en la psicología,
surgiendo de este modo la llamada psicología positiva. En este enfoque
teórico se decide, de forma deliberada, poner atención en lo que la
persona tiene y en lo que está haciendo bien. Al igual que en las
emociones positivas o el sentido vital, pero sin negar la libertad que
tienen los seres humanos para estar tristes o enfadados, puesto que las
emociones desagradables son necesarias para crecer y aprender. Además,
tanto las emociones positivas como negativas son inherentes al ser
humano.

Los beneficios de la psicología positiva, entre otros, son los siguientes:

Desde
la psicología positiva se entiende que lo que las personas sienten no
es fruto directamente de lo que pasa, sino de cómo se interpreta y
percibe lo que pasa alrededor. Por eso es importante saber gestionar
las emociones, dado que en muchas ocasiones una regulación inadecuada de
estas hace ver problemas donde no los hay. Por ello los psicólogos,
desde la perspec
tiva
de la psicología positiva, ayudan a las personas para que sean capaces
de ajustar sus emociones del mejor modo posible y hacer que estas
jueguen a su favor y no en su contra.

Otros
de los focos de atención de la psicología positiva es el autoconcepto.
Es decir, el conjunto de creencias que las personas tienen acerca de
sí mismas. Dependiendo de cómo este sea, se sienten más o menos capaces
de realizar ciertas tareas o de integrarse socialmente. La psicología
positiva ayuda a tener un autoconcepto que se ajuste a las habilidades y
cualidades reales y la
capacidad para mejorar en ciertas tareas, y esto se traduce en una buena autoestima.

También
la psicología positiva facilita el empoderamiento de las personas,
permitiendo que sean capaces de tomar decisiones importantes y que
puedan asumir sus consecuencias de la manera más constructiva posible.

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