Pueblos originarios: representación y democracia

Mientras
a lo largo y ancho de todo el país continúa desarrollándose el proceso
de vacunación masiva contra el Covid-19, llegando hasta las localidades
más apartadas del territorio, como por ejemplo Puerto Toro, Yendegaia,
Kanasaka y alcaldías de mar del extremo sur, me gustaría poder destacar
otro proceso que tiene mucho que ver con la representación y
participación de los pueblos originarios en la austral Provincia
Antártica Chilena.

En
el contexto de la próxima elección de convencionales constituyentes, es
oportuno destacar la forma en que los pueblos originarios y los
representantes de la comunidad yagán han puesto de manifiesto el
ejercicio de la democracia.

Siguiendo
la lógica histórica de la democracia, entendida como régimen político
donde el poder es ejercido por el pueblo, lo que converge en marcos
jurídico de representación normados y regulados, con raíces dadas en la
antigua Grecia, desde donde adoptamos la conjunción de los términos
pueblo o población y gobierno, poder o autoridad, hoy podemos observar
cómo se logran poner en práctica aquellos a través de un proceso que se
encamina a la construcción de una nueva carta fundamental.

Es
en este sentido, cuando en este extremo rincón de Chile, se ha
concitado el interés por formar parte de esta nueva experiencia
democrática, donde la comunidad yagán, a través de elecciones internas,
alcanzó el acuerdo para elegir su propia representación.

De
esta forma, el concepto democracia se asume como norma al tiempo que
refleja las antiguas prácticas de representación de los antepasados en
cuanto la palabra y la opinión cobran una nueva dimensión en función de
la futura toma de decisiones, sin olvidar el respeto por los integrantes
mayores.

Así,
el concepto antes señalado, adquiere vida cuando el consenso es el
resultado de la participación y transparencia de la dinámica ejercida y
validada por los miembros de la comunidad, tal como ocurrió
recientemente en la comunidad yagán.

El
término democracia, como norma de vida una vez conocido y analizado con
cierta profundidad, permite generar estados y tipos de gobernanza que
posibilitan la capacidad de desarrollar una vida en armonía, donde los
conflictos y diferencias se plantean y resuelven mediante el diálogo y
la puesta común de las exposiciones divergentes.

Casi
como regla de oro que, de ejercitarse en plenitud, permite pensar en
una sana y robusta convivencia, que es finalmente, el propósito que
todos nos planteamos y al que aspiramos llegar por el bienestar de la
sociedad.

Proceso
democrático, genuino, aplicado y ejercitado conlleva a la estabilidad
del Estado y como consecuencia, al resguardo de los derechos de las
personas.

Planteado así, indudablemente que es un proceso que todos debemos esmerarnos por fortalecer.

Vista
desde una perspectiva más amplia y global, la democracia nos entrega
elementos vinculados a las acciones y valores que se suman a las
herramientas posibles para alcanzar esa plenitud de convivencia en
comunidad.

De
esta forma, la comunidad yagán y su propio proceso de elección de
representantes constituyentes, emerge como un ejemplo de esas formas y
conductas que puedan permitir avanzar en una organización social más
respetuosa.


Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS