Fernando Paredes Mansilla – Alcalde de Puerto Natales
Un hecho que sorprendió a todos los habitantes de Puerto Natales el reciente martes de la reciente semana, que provocó que intempestivamente las 7.600 casas que conforman el radio urbano de la ciudad de Puerto Natales quedaran sin suministro del agua potable, sin duda provocó una situación que no estaba ni siquiera imaginada en la planificación de las contingencias de emergencia que comúnmente se planifican en los Comités Comunales de Emergencia. Esta situación dejó al descubierto lo vulnerable que somos como comunidad, situación que no está ajena a ninguna ciudad del país y que hoy tiene a los natalinos en una profunda recesión.
Sin duda, los hechos más inmediatos que se sintieron producto de este corte de agua por más de 12 horas en nuestra ciudad obligó a suspender las clases en todos los establecimientos educacionales pero a renglón seguido, también obligó a todo el sector privado a cerrar sus distintos emprendimientos especialmente el rubro de la gastronomía y también de los supermercados y quienes elaboran productos para suministrarlo a la comunidad, produciendo un daño económico, que a la fecha no se puede cuantificar, pero que claramente fue de alto impacto al no poder generar ningún ingreso y tener que suspender muchas actividades que ya estaban programadas.
Por otro lado, lo que no dejó de llamarla atención es que antes de las diez de la mañana del día que muy poco de los natalinos olvidarán, el comercio completo quedó desabastecido de agua envasada, lo cual generó una preocupación en todos los habitantes y una sensación extraña de quedar vulnerables, incluso por no contar con el vital elemento para poder cocinar, alimentarse y mucho menos hacer funcionar los servicios higiénicos de sus hogares y recintos educacionales.
Pero el hecho que más llamó la atención, fue constatar por todas las instituciones públicas que ante la gran necesidad de la comunidad de contar con agua potable, aunque sea con suministro de camiones, la empresa privada Aguas Magallanes, no tuvo la capacidad de responder, por cuanto dentro de sus instalaciones, ésta no contaba con un estanque industrial de reserva de agua potable para poder atender una contingencia de esta magnitud. Pudimos constatar entonces que la empresa privada, pese a tener una Planta de última generación, tampoco estaba preparada para una contingencia de esta naturaleza.
Con todo, de esta situación lamentable e inesperada, todos tenemos que sacar muchas lecciones; por empezar, si pensamos que estamos viviendo en un destino turístico donde en época estival tenemos muchas visitas de turistas extranjeros y nacionales, de repetirse una situación de este tipo, sin tomar las precauciones o aprender las lecciones que este hecho nos dejó, podría significar un problema de marca mayor, respecto del cual hoy día el sector privado y el sector público obligadamente tenemos que reflexionar si estamos preparados para una futura contingencia de este tipo y si vamos a estar tan vulnerables, de producirse una idéntica situación en el futuro.
Por cierto que, todos debemos aprender una lección, pero también el hecho que Natales haya quedado por más de doce horas sin el suministro de agua potable, sin duda, nos presenta una situación nueva que tanto el Comité Comunal de Emergencia como el Comité Provincial y también el Comité Regional, deben anotar para incorporarla dentro de sus planes de contingencia, cosa que no estaba considerada en ninguna planificación.
Hechos de esta naturaleza, sin duda, ojalá nunca más sucedan, porque todos fuimos testigos de la desesperación de la gente en su momento para conseguir el vital elemento como lo es el agua potable, y que claramente, a todos nos tiene con un gran signo de interrogación ¿estamos preparados para una contingencia de este tipo? Esa seguramente va a ser una pregunta que va a estar en la mente de todos los natalinos por mucho tiempo y que ojalá tanto la población como las instituciones, seamos capaces de aprender la lección.
Otra pregunta que quedará pendiente de respuesta por el momento, será cómo o quién retribuirá económicamente el perjuicio que tuvo la actividad privada por el hecho de no tener agua potable y no poder atender los distintos emprendimientos que forman parte de los natalinos. Ese tema será producto de un futuro análisis que nos colocará a prueba para poder entender que aquí los intereses de todos los habitantes, también se vieron vulnerados al momento de no contar con un suministro tan importante, como lo es el agua potable.
Es de esperar que la empresa privada que suministra este vital elemento de la población, dé también una señal clara de retribución a la comunidad, que signifique una compensación, por todos los malestares que provocó esta situación inesperada que por cierto nadie quiso.