Pensar
el presente y el futuro de las ciudades no es una tarea sencilla. A
simple vista, se podría creer erróneamente que se trata solo de hacer
que las cosas funcionen y nada más. Contar con veredas, semáforos y
pavimento no hace de un determinado territorio una verdadera ciudad. Se
trata de algo bastante más complejo que todo eso.
Hace
algunos días se conmemoró el Día Mundial del Urbanismo, fecha creada
para llamar la atención especialmente de las autoridades sobre la
importancia de la planificación de las ciudades como espacios para
mejorar la calidad de vida de las personas, estas últimas, beneficiarias
y protagonistas del desarrollo urbanístico, razón más que suficiente
para considerarlas en la toma de decisiones y ejecución de proyectos.
El
experto Anthony M. Townsend en “Smart Cities”, advierte sobre la
necesidad de que el desarrollo de ciudades inteligentes tengan una base
ciudadana en su construcción, alertando sobre el rol de las grandes
compañías que están siempre disponibles para ofrecer soluciones.
Juegan
un rol relevante en este tema las organizaciones sociales y las
instituciones como las universidades públicas, desde donde se pueden
contribuir de gran manera al estudio, diseño y ejecución de iniciativas
que aborden las principales problemáticas que enfrentan o enfrentarán
las ciudades en un futuro no muy lejano.
Casi
30 kilómetros de ciclovías en Punta Arenas, mejoras de accesibilidad
para los principales accesos y veredas, mejoramiento de conectividad
vial y espacios inclusivos, constituyen importantes obras que se hacen
cargo de una necesidad y una realidad, aunque muchas veces incomprendida
o no del todo popular, especialmente para los automovilistas.
A
pesar de ello, los proyectos y las obras de este tipo, muchas veces
encuentran resistencia, cuando no están contextualizadas en otras
demandas que se pueden llegar. Por ejemplo las ciclovías y la promoción
del uso de la bicicleta o la posibilidad de acceder a comprar una; el
transporte urbano y los horarios de mayor demanda, sectores más
alejados, tiempo de espera, clima, etcétera.
Un
error recurrente es, el implementar acciones exitosas en alguna ciudad
esperando el mismo resultado en cualquier otra. La perspectiva local y
regional, es fundamental. Recuerdo la construcción de un paradero de
micro en una aislada localidad sin transporte público de pasajeros.
Estrechamente
vinculado con lo anterior. Para nadie es un misterio cómo el actual
parque automotor en la ciudad está comenzando a generar graves problemas
de desplazamiento en horarios determinados, debido al explosivo aumento
de vehículos que no se detiene y que empieza a preocupar, especialmente
si proyectos esta realidad en un futuro cercano.
¿Qué
hacer? es la pregunta del millón que necesita, no una respuesta
inmediata, sino más bien, comenzar a discutir el problema de manera
participativa para buscar la mejor medida. Para que esto ocurra, no
estaría mal plantear por ejemplo, una mesa de trabajo ciudadana junto a
representantes de instituciones públicas y privadas que trabajen en el
tema.
Considerar
los particulares aspectos geográficos y demográficos de Magallanes y
Punta Arenas, es crucial para el estudio del desarrollo urbano
sustentable, en equilibrio con el medio ambiente y por sobre todo, en
adaptación e integración con las necesidades de la comunidad,
considerando propuestas y soluciones creativas, basadas en información
responsable y con apoyo de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación.