Las
vueltas de la vida. La izquierda radical que abomina de los últimos 30
años del país; que no quería verse ligada con las fuerzas de la ex
Concertación; que reivindica las barricadas, la fuerza bruta para
obtener cambios políticos en el país, resulta que ahora se tira a los
brazos de los autores y protagonistas de los últimos 30 años, como si
ese periodo no fuera nada. Es que Boric y compañía cambiarán de discurso
las veces que sea necesario y en el sentido que sea necesario para
lograr coronar su revolución que comenzó a sangre y fuego. Y los viejos
políticos que ahora encontraron una veta, un filón de donde sacar
dividendos, venderán caro su apoyo a la izquierda radical. Se necesitan
ambos imperiosamente.
Por
eso hacen de la mentira y la campaña del terror nuevamente su arma
política. No es posible olvidar que el principal asesor de Boric es
Giorgio Jackson, el mismo que por televisión, en directo para todo el
país nos decía que el donaba el dinero que recibía como Diputado, y
luego se supo que en realidad nunca fue tal sino que se autodonaba,
engañando impúdicamente a los chilenos. El mismo estilo usado por el
Convencional Rojas Vade, por la candidata a Senadora Karina Oliva, por
la Lista del Pueblo que contrataba a parientes para sus campañas
políticas.
Resulta
que ahora la candidatura de Boric es “moderada”, es de “centro
izquierda”, pero homenajea al Frente Patriótico Manuel Rodríguez;
insulta a las Fuerzas Armadas; es acusado de acoso sexual por una
compañera de coalición, mientras “defiende” a las mujeres; es acusado
públicamente por una profesora universitaria de maltratar a un perro,
pero declara estar a favor del medio ambiente; que reivindica el
Gobierno de Allende, el que dejó en la miseria al país. Es el discurso,
pero no sus ideas, el que se acomoda a las circunstancias, lo que hace
altamente peligroso para la estabilidad del país un eventual gobierno
suyo. Y de inestabilidad ya nos lo advirtieron, nos dejaron claro qué
vendría en una administración del Partido Comunista y el Frente Amplio,
pero como deben parecer moderados, buscan ayuda en por ejemplo Roberto
Zahler quien ocupó diversos cargos en el Fondo Monetario Internacional,
por lo que está vinculado a las finanzas internacionales, de las que
abomina el candidato magallánico.
Por el contrario y sea que usted lector comparta o no las ideas de José Antonio Kast, debe reconocer su coherencia, rectitud
y su talante de Presidente. Reconocer además el avance de estos últimos
30 años, en que se redujo la pobreza a niveles nunca antes vista, pero
también entender que hubo desaciertos como en toda obra humana. Hoy por
hoy mucha gente ya mira con nostalgia los últimos 30 años, cuando
podíamos caminar con relativa tranquilidad por las calles, cuando se
creaban empleos y el sistema de vida era de respeto y tolerancia, lo que
fue dinamitado a partir de octubre del 2019. Pero la elección del
próximo 19 de diciembre no será respecto del pasado, aun cuando la
mirada que tengamos de los años de democracia es un buen índice para
entender lo que quieren los candidatos para el futuro. Uno abomina y
rechaza ese periodo y quiere junto a su coalición refundar este país; el
otro candidato, reconociendo errores en ese periodo, está por mantener
todo aquello bueno que ha permitido a Chile ser el primer país de
Sudamérica y avanzar en retomar la estabilidad, seguridad y desarrollo
económico que nos caracterizaron.
En
algún sentido, la elección próxima es entre quien cambia de discurso
cuando conviene, mas no cambia de idea; y entre quien mantiene firmes
sus convicciones e ideales, a pesar de las borrascas del tiempo.