Para
cualquier chilena o chileno, septiembre es un mes sinónimo de alegría,
festejos y celebración. Se percibe que el invierno va quedando atrás,
las cuecas y las banderas nacionales anuncian que se acercan las fiestas
patrias y de alguna u otra forma, hay que formar parte de esta fecha
especial.
Alimentado
por la publicidad, muchas veces la celebración se tergiversa y se
transforma en exceso, especialmente en relación al consumo desmedido de
alcohol.
No
hace falta profundizar mucho más sobre este verdaderamente complejo
problema que nos afecta como sociedad y que tantas vidas cobra año a
año, como consecuencia del manejo en estado de ebriedad.
Al
menos sorprendente resulta el resultado del reciente estudio publicado
por la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas
(Aprocor), junto a Cadem denominado “Caracterización del consumo de
bebidas con alcohol durante Fiestas Patrias”.
“Uno
de cada tres encuestados considera que es ‘socialmente aceptable’
conducir bajo los efectos etílicos, cifra que se condice con el 40% que
manifestó tener cercanos que conducen ebrios para esta festividad”,
señaló el presidente de Aprocor, Juan Pablo Solís de Ovando.
Lamentablemente
los resultados dicen muchos más y encontramos respuestas como que, un
50% de los encuestados considera fácil evitar un control policial, o
como temer más a una detención por parte de Carabineros que a provocar
un accidente fatal.
Por
otra parte, hay que decir también que mayoritariamente, los encuestados
dijeron que harían todo lo posible por evitar que un cercano conduzca
bajo los efectos del alcohol.
En
este mismo sentido, y siguiendo con los datos preocupantes,
recientemente, la IV comisaría de Carabineros de Puerto Williams informó
que las infracciones por consumo de alcohol en la vía pública
aumentaron en un 330%.
Se trata de cifras que preocupan, especialmente considerando las particularidades que presenta la ciudad más austral del país.
De
acuerdo con estadísticas de Conaset, durante fiestas patrias de 2022,
fallecieron 38 personas, más que en año nuevo, donde se registraron 32
fallecidos.
Es oportuno y necesario prestar atención a las campañas de prevención que comenzamos
a observar durante estos días a cargo de las autoridades y es igual de
importante dar máxima difusión por medio de todos los canales
disponibles.
Por
otra parte, también es importante poder diseñar una estrategia que
sostenga en el tiempo los mensajes preventivos, y otro tipo de
herramientas, durante todo el año, estableciendo alianzas y una
coordinación permanente con organizaciones sociales, juntas de vecinos y
por supuesto, escuelas y colegios.
Aunque
sabemos que es difícil, tenemos la obligación y la necesidad de encarar
la problemática del consumo excesivo de alcohol abordando sus evidentes
y nocivas consecuencias para las personas, sus familias y las
comunidades.
Desde
la más temprana edad, en los primeros años de escolaridad, es
importante poder diseñar un programa permanente de diálogo con
estudiantes y sus familias para compartir experiencias y reforzar un
mensaje que no aparezca solo en septiembre o previo a las ocasiones
festivas.
Que lo importante y relevante, un nuevo aniversario de nuestra independencia nacional, no se vea eclipsada por una mala decisión que nos amargue una jornada que debe unir en armónica y sana convivencia.
Educar,
prevenir, fiscalizar y sancionar, y mucha responsabilidad, forman parte
de una ecuación que necesitamos asumir profundamente para revertir no
solo los números, sino que también, la percepción y falsa idea de que el
consumo excesivo de alcohol y la conducción en estado de ebriedad es lo
correcto. Sabemos que no es así.