Que Dios permita que la decisión de Chile sea la mejor

Qué
podría pedir un creyente en un día tan importante como hoy 4 de
septiembre de 2022, solamente que lo que suceda terminando este día, sea
lo mejor para el país, votos más o votos menos, una parte importante
del país sentirá que su opción se impuso y sentirá una legitima
satisfacción con los resultados obtenidos, sin embargo, otro sector
igual de importante frente a su derrota, percibirá frustración, aquello
no puede terminar allí, en ese mismo momento requerimos como país de un
liderazgo importante que logré aglutinar a los sectores mayoritarios de
ambas opciones expresadas y luchar por conseguir acuerdos y respuestas
que faciliten el tránsito a los siguientes procesos.

Nadie
podrá imaginar que el trabajo que viene después de esta decisión, sea
un tema fácil de llevar adelante, este es el preciso momento, donde es
necesario olvidarse de las pasiones que alimentaron las campañas previas
para rearmar un acuerdo político lo más transversal posible, que tenga
como misión fundamental el acordar un proceso que permita implementar
debidamente la decisión tomada, hay un hecho irrefutable, ninguna
alternativa podrá seguir sola en la construcción de una Constitución
para todos, sabemos de las dificultades que habrá internamente en ambas
posiciones de resultar ganadoras, los sectores más polarizados dentro de
la alternativa del apruebo, intentaran evitar que se realice algún
cambio a la propuesta aprobada, si resultan triunfadores, por otra
parte, de ganar el rechazo, una parte extrema, también pretenderá
aprovechar la votación para intentar evitar cualquier cambio a la
constitución vigente, pero no tengo ninguna duda, que en ambos casos, la
mayoría consistente de ambas alternativas, será por trabajar en forma
unitaria para lograr el mejor acuerdo posible que beneficie a todo el
país.

En
publicaciones anteriores toque en muchas ocasiones, con preocupación,
el tema de los excesos de violencia que se vienen observando al término
de la campaña, sin embargo debo reconocer con mucho optimismo y
satisfacción que resulta reconfortante ver que al menos en estos días
finales han aparecido publicaciones donde desde ambas alternativas se
han condenado hechos lamentables, implementando un cierto nivel deseado
de autocensura, donde es interesante observar que existen agentes en
ambas posiciones que reconocen excesos y desaguisados en la actuación de
ambas posiciones, es deseable desde mi punto de vista que ojalá vayan
desapareciendo acciones que lamentablemente han marcado los actos
finales en el país, el bochornoso acto de Valparaíso, el brutal
atropello en la Alameda, han sido criticados fuertemente por los
dirigentes más creíbles de ambas alternativas, aquello nos permite
abrigar cierta esperanza que se impondrá la cordura, independiente de
quién gane el plebiscito, es lo que esperamos suceda honestamente.

¿Cómo
hacemos desde nuestro humilde espacio en el que nos desenvolvemos, para
ayudar con nuestro modesto grano de arena a mejorar la relación cívica,
el respeto, la solidaridad, el espíritu y la lealtad? Porque sin lugar
a ninguna duda, lo que se vive en el centro del país, también se vive
en nuestra región, no hemos sido excepción, escuchamos descalificaciones
cruzadas con un nivel de pasión excesiva y que jamás habíamos visto,
esperemos que el término de este proceso y el inicio del nuevo ciclo que
parte el 5 de septiembre logré una profunda reflexión en todos los que
queremos un mejor Chile.

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