¿Qué había antes de las AFPs?

En
la actualidad las Administradoras de Fondos de Pensiones, más conocidas
como AFP se encuentran fuertemente cuestionadas por la sociedad
chilena, en particular, por representar un modelo individual de
pensiones que no alcanzan a cubrir estándares mínimos. En este modelo de
pensiones se asume que el cotizante es un individuo que quiere
maximizar su bienestar y para ello posee el conocimiento sobre el
mercado financiero. No obstante, asumir aquello es un error. De hecho,
algunos estudios de opinión muestran que más del 70% de los chilenos
desconoce por ejemplo cuánto dinero de su salario mensual va a su ahorro
previsional.

Es
por ello, que he decidido comenzar un ciclo de columnas que permitan
conocer aspectos relacionados con nuestro sistema de pensiones. Pero
primero, nos podemos hacer una evidente pregunta. ¿Qué sistema existía
antes de las AFP?

El sistema de pensiones anterior constaba de cajas de previsión,
donde los trabajadores contribuían con sus cotizaciones mensuales que
bordeaban entre el 16% y el 23% de su salario mensual. Para recibir una
pensión se debía tener un tiempo mínimo afiliado a su respectiva caja,
sumado a un mínimo de años de aportes previsionales. El cumplir con
estos requisitos era fundamental para recibir una pensión de vejez.

La
historia nos cuenta que en 1980 -antes de la existencia de las AFPs-
había 32 cajas de previsión en nuestro país, cada una distinta. Ha
bían
cajas de empleados particulares, cajas de empleados públicos, caja de
periodistas, caja de trabajadores bancarios, por nombrar algunas. Cada
una de estas cajas de previsión tenían regímenes distintos par
a
su administración. Por ejemplo, la mayoría de los trabajadores debían
estar en el Servicio de Seguro Social y al cumplir 65 años con un total
de 800 semanas de imposiciones podían acceder a una pensión de vejez. En
el caso de empleados públicos tenían la opción de acceder a una pensión
de antigüedad si tenían 30 años de cotizaciones, mientras que para los
empleados particulares el requisito era de 35 años de cotizaciones. Para
el caso de los empleados bancarios la pensión se podía alcanzar con 55
años de edad. Y así consecutivamente podemos seguir dando ejemplos.

Estos
casos evidencian las disparidades existentes entre los trabajadores que
llevaban incluso, a que el porcentaje y el número de años para el
cálculo de la pensión sean diferentes para cada una de las

cajas. Asimismo, se debe destacar que las cotizaciones de los
trabajadores no se encontraban indexadas a la UF, de modo, que el monto
de los fondos perdía su poder adquisitivo constantemente, en especial,
por la fuerte inflación que vivía nuestro país en aquellos años.

Estas
disparidades llevan a que en la dictadura militar se fije el objetivo
de homogenizar los requisitos. En 1974 se unifica el régimen de
pensiones. En 1979 surge el requisito de edad que establece los 65 años y
60 años, para hombres y mujeres respectivamente. No obstante, las cajas
seguían existiendo y sus distintos regímenes de cotizaciones aún
marcaban claras diferencias, en especial, en el cobro porcentual del
salario. Lo anterior, sumado al incremento de la esperanza de vida y a
la existencia de una población que se hacía vieja, colocan en la mesa
una alternativa de capitalización individual donde cada trabajador se
preocupa de su pensión, pero a su vez rompiendo la cohesión social.
Surgen las AFPs!!

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