Qué hemos aprendido en esta pandemia

Si
hay lecciones que debemos aprender de esta pandemia de Coronavirus es
que en Magallanes no tenemos una diversidad económica a la cual recurrir
en casos como estos. En los dos últimos años hemos sido testigos de la
enorme cantidad de pérdidas de puestos de trabajo en nuestra región,
como nunca habíamos visto. El turismo se ha visto muy afectado y son los
mismos actores políticos y líderes de opinión quienes la han validado
como actividad fundamental en el desarrollo económico de Magallanes. Por
ello, es penoso darnos cuenta de que han sido ellos mismos -incluidos
parlamentarios- y actuales altas autoridades regionales los que le
pusieron la lápida a otras actividades fundamentales como la minería y
también han puesto muchos reparos a la salmonicultura, actividad que
está generando importantes ingresos para la zona más austral del país.
Por eso es importante mirar a futuro, a un futuro que quizás hoy lo
vemos incierto, pero al que hay que apostar con actividades productivas
que nos generen un bienestar para habitar esta tierra magallánica. Hay
que saber cuidar lo que tenemos, por ejemplo con otras actividades como
la pesquera o la forestal. El turismo no lo es todo en Magallanes. En
los próximos años nos veremos seriamente resentidos y es por eso que hay
que mirar al futuro con una amplitud. No quedarnos en lo de siempre,
cuyos provechos generalmente los obtiene el Estado y no el ciudadano de a
pie. Es prioritario darnos cuenta de que el desarrollo de una región
como Magallanes debe estar cimentado en sólidas bases, entregando
espacios para un desarrollo económico y social que satisfaga las
necesidades de su población y no sólo intereses personales, basados en
políticas populistas y añejas. Se debe diversificar, porque ¿qué pasaría
si nuestro ganado es afectado por una grave peste? También la ganadería
magallánica se vería muy afectada. ¿Los hidrocarburos se están
agotando? ¿Y qué pasará el día que las empresas decidan no hacer más
exploraciones en Magallanes? Todas esas actividades deben saber convivir
bajo el mismo techo, pero necesitamos más. No nos podemos quedar solo
en ellas y a las que hay se les debe potenciar. Ojalá aprendamos de
estas lecciones que nos deja una pandemia, que nos ha afectado a todos.

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