Este
11 de marzo vamos a cumplir 2 años con el Presidente Gabriel Boric al
mando del país. Lo dijimos en campaña y hoy, desde el Gobierno, hay
urgencias que debemos atender, pero para eso, nos necesitamos todos.
Hemos dado muestras claras de la voluntad que siempre se ha manifestado por llegar a acuerdos que posibiliten mejorar la calidad de vida de las chilenas y chilenos, siendo
ese nuestro foco principal; incluso, teniendo que renunciar a
convicciones por brindar respuestas que hoy la ciudadanía está esperando
con esperanza.
Este
4 de marzo se termina el receso legislativo, donde el Congreso Nacional
debe retomar sus funciones y discutir la Ley de Incendios, Ley de
Infraestructura Crítica o nuestra Reforma de las Pensiones. Todas
materias en las que hemos ido avanzando y que nadie debe quedarse fuera,
oficialistas y oposición, para poder hacer las transformaciones a la
realidad del Chile actual.
Se
acaban las excusas, se cierran etapas y los tiempos marcan la premura.
Para nadie es un descubrimiento que nuestra reforma de pensiones iba con
el 6% adicional destinado a terminar con un fracaso histórico del
sistema, que pusiera por delante a las mujeres y que las y los jubilados
pudiesen ver desde el día 1 aumentada de forma considerable sus
escuálidas pensiones.
Pues
bien, al no lograr concitar los apoyos en la cámara de diputadas y
diputados y el senado, tras largas discusiones lideradas por nuestra
Ministra del Trabajo, Janet Jara, hoy presentamos la alternativa del 3% y
el 3%. Esta fórmula busca que la mitad se vaya a la capitalización
individual y un 3% a un seguro social.
Es
tiempo que prime el dialogo y ganen los acuerdos, de ceder y entregar
soluciones concretas a la ciudadanía. No podemos repetir las fórmulas
que han llevado al descrédito a la política y sumir en la incredulidad a
quienes hoy esperan (con suficiente paciencia ya a esta altura).
Si
se vuelve a rechazar esta nueva oportunidad de cambiar un sistema de
pensiones y mejorar las pensiones actuales y futuras, la derrota no será
del Gobierno, ni del Presidente o de un sector político. Será un golpe
directo a la clase media, a los que menos tienen y de quienes más
dependen de soluciones que les han sido esquivas.
Queremos
invitar, después de este descanso, a las y los parlamentarios a salir
de la trinchera, a que busquen en sus territorios, en las comunas de
nuestro Magallanes, cuáles son las necesidades y cómo poder dar
soluciones. Queremos que las ventajas pequeñas, que tanto daño han
hecho, vayan quedando atrás. Es momento de
pensar en el hoy y en el futuro, buscar el punto de equilibrio, que nos
permita dar respuestas a los pensionados de nuestra región.
Hoy
se juega un nuevo partido en que el sistema político se pone a prueba,
en demostrarle a la gente si estamos acá para resolver los problemas que
los aquejan o queremos tirar agua simplemente para nuestro molino.
Que este 2024 se venga recargado de sano debate y discusión, sin mentiras y frases grandilocuentes.