Estos
últimos años no han sido sencillos. La economía mundial tuvo que
enfrentar un escenario que sólo podíamos imaginar posible en el cine y
todas las áreas económicas se vieron afectadas de una u otra manera. En
el caso del rubro inmobiliario, la reducción de la productividad
disminuyó el stock de materiales para la construcción y con ello, por
supuesto, se registró un aumento en sus precios, encareciendo el valor
de los inmuebles.
Si
a eso se le suma la inflación, el alza en la tasa de interés y las
modificaciones en las condiciones de los créditos hipotecarios, que han
reducido el universo de personas susceptibles a acceder a uno, el
escenario pareciera no ser auspicioso. Sin embargo hay muchos aspectos a
los que aferrarnos para no dejarnos llevar por el pesimismo y enfocar
nuestras acciones basados en el optimismo y la recuperación paulatina de
la economía.
Este
2022 comenzó con 31 nuevas obras en enero, en diferentes fases del
proceso de construcción, lo que representa un 19% más que el promedio de
proyectos desarrollados el año anterior y aunque este índice sea menor
al registrado en período pre pandemia, es un indicador de la
recuperación que vive el país.
Y
pese a que la situación de los créditos hipotecarios no es la ideal, de
acuerdo al registro de toctoc.com, la venta de nuevas vivienda creció
en un 25,4% durante el 2021 en la región metropolitana y, ante la
dificultad crediticia, el mercado de los arriendos registra un
auspicioso crecimiento, con un 97,9% de ocupación en el gran Santiago,
también según el informe de toctoc.com
En
este buen momento del mercado del arriendo, el sistema multifamily,
edificios concebidos para el arriendo, representa una excelente
oportunidad de inversión. Éstos edificios ya están presentes en la
región metropolitana desde hace un par de años, pero en regiones aún no
está esta alternativa.
En
un escenario con obstáculos, la digitalización de la industria también
abre tremendas oportunidades, tanto en lo que respecta al proceso de
compra y venta de inmuebles como a todo lo relacionado con los trámites
administrativos, desde la elaboración hasta la firma de contratos.
Subirse al carro de la transformación digital no sólo es un concepto de
moda, también representa un mecanismo para repensar la forma en que se
han hecho las cosas y ver la oportunidad de hacer los cambios necesarios
para adaptarnos a la nueva realidad que se nos presenta.