Qué se imponga la razón

En
un país como Chile capturado por el populismo y donde lo chabacano es
fácilmente ensalzado y aplaudido, debo agradecer a las personas que aún
hacen uso de la razón para ejercer su libertad. De hecho, a raíz de la
carta que publicamos destacados profesionales de la región en octubre
2020 en la cual alertábamos al gobierno central y regional del daño
colateral que sufría la población a causa de las cuarentenas,
coincidencia o no, pudimos observar a los pocos días un cambio en la
estrategia Paso a Paso. Es así como hemos ido avanzando en el sentido
correcto como país a pesar que otros gobiernos han continuado imponiendo
cuarentenas y otras medidas restrictivas. Por ejemplo, nuestras
escuelas han reabierto permitiendo a nuestros hijos retomar la educación
presencial, se priorizó la campaña de vacunación para inocular a la
población más vulnerable compuesta por adultos mayores y personas con
enfermedades pre existentes y se ha focalizado la protección evitando
(hasta el momento) las consecuencias negativas que implican las
cuarentenas.

Claramente
mis palabras han encontrado relativo eco en una población desinformada y
que reacciona a merced del torbellino de las emociones. De la misma
forma, advertí con mucha antelación los riesgos que se avecinaban, tal
como Axel Kaiser hace una década lo explicó en la Fatal Ignorancia o
Valentina Verbal (autora de La Derecha Perdida), con quien dimos una
charla en la UMAG el 2018. Por ello, el 2017 tomé la decisión de
regresar a mi tierra natal con la ilusión de volver a izar las banderas
de un sector político a la deriva, a pesar de haber ganado las
elecciones presidenciales ese mismo año. Son numerosos los esfuerzos de
unidad que propicié a nivel regional, pero los líderes locales actuaron
como caudillos haciendo imposible conformar un

equipo de trabajo bajo un discurso común, capaz de afrontar el tsunami
de toma de poder de la extrema izquierda. Para criticar sobran caciques.
Para construir, escasean indios.

En
la desolación de la derrota es necesario que la derecha regional, hoy
encabezada por sus parlamentarios, trabaje coordinadamente en lo
político y en lo social, sin claudicar en nuestras ideas. Es necesario
sembrar entre la gente honesta y trabajadora de Magallanes que aún
confía en nosotros, en quienes se sienten marginados o desinteresados en
el sistema político. Desafío aparte son los jóvenes, ya que ante las
ofertas de gratuidad “sin tener que hacerse cargo de los costos”, han
sido atraídos por el populismo. Todas estas personas, lo reconozcan o
no, valoran su libertad. Y aunque no estén conscientes, los costos de
sus decisiones si recaerán en ellos. La consigna: renovación y reemplazo
en los liderazgos.

El
Presidente Electo, Gabriel Boric, como todo nuevo presidente, tendrá su
luna de miel una vez sentado en el sillón de O’Higgins. Así, el sueño
húmedo revolucionario de sus bases de apoyo se verá enfrentado al
despertar de la realidad. Ahí es donde el camino se bifurca. Las
promesas de campaña de gratuidad, pago de deudas de profesores,
condonaciones como el CAE, aumento de salarios mínimos de 10% anual,
aumento de cotizaciones por las empresas, reducción de jornada laboral,
reformas profundas a la salud y pensiones acrecentando la influencia del
Estado, resolver conflicto Mapuche y narcotráfico… y un largo etcétera,
forzarán a Boric a elegir entre el camino de responsabilidad fiscal o
el oscuro camino hacia el despeñadero que las hordas de izquierda
radical le exigirán seguir.

Mientras
tanto, debemos cuidar a Chile, valorar nuestras diferencias y de
corazón espero que quienes ganaron, sean humildes en el triunfo y
quienes perdimos, seamos
colaboradores con los triunfadores, para poder remar todos juntos hacia una sociedad más libre y fraternal.

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