Hace
casi una semana fue el caso de la subida de centenares de magallánicos
al Andino. Hace unas semanas fue el famoso baby shower. Hace un mes fue
el caso del rebrote de las plantas pesqueras y hace unas semanas fue la
convocatoria a marchas en plena pandemia. Esas son las conductas
irresponsables de las que hemos sido testigos presenciales en la Región
de Magallanes. Esos encuentros sociales masivos se convierten en un
obstáculo para vencer al Covid-19 y su agresiva forma de enfermarnos.
Para que los diversos sectores económicos se normalicen, hay que hacer
un esfuerzo extra como ciudadanos para detener esta racha de casos que
nos tienen cerca de una línea roja. Si se congelan las cifras y
comienzan por ahí mismo a bajar, tendremos la posibilidad de retornar a
esta normalidad que condiciona las actividades cotidianas. El
Coronavirus tiene una particularidad y así lo ha mostrado en el resto
del mundo donde cada paso tiene que estar relacionado con las cifras.
Históricamente Magallanes ha demostrado en momentos difíciles que tiene
la capacidad de superar las adversidades que se le presentan. Sin
embargo, el éxito estará relacionado al cumplimiento
estricto de los protocolos sanitarios básicos que son un muro eficaz
contra el virus. Las cifras de contagios y fallecidos por Coronavirus en
la Región de Magallanes y Antártica Chilena aún nos advierten que no
hemos ganado la batalla contra el virus mortal. Esperamos que se retome
la normalidad. La necesitamos. Nuestros niños y adolescentes requieren
el contacto con sus compañeros y profesores. Nosotros necesitamos volver
a socializarnos, pero para ello primero debemos respetar las normas,
porque estamos frente a un virus que no tiene cura.