¿Quién cortó la luz y el gas?

Columna Análisis /Juan Ignacio Ortiz R. /editor general
Pingüino Multimedia

Hoy, la Cormupa administra a 32
establecimientos educacionales, además de cinco centros de salud primaria y dos
postas rurales.

Los números, en cuanto a matrícula vienen en
caída libre y no faltan aquellos que culpan sólo a las actuales autoridades,
olvidándose de que hay muchos responsables.

Desde 2004 a la actualidad y en contraste con
el crecimiento explosivo de las dotaciones docentes y de los asistentes de la
educación, sobretodo, en las últimas gestiones comunales, la cifra de niños
ingresando a establecimientos educacionales municipales disminuyó notoriamente.

La falta de restricciones en las reglas de
contratación empoderaron a los últimos alcaldes de Punta Arenas dejándolos con
absoluta libertad de contratación de personal para diversas funciones.

Cuando Nelda Panicucci dejó la Alcaldía para
asumir como intendenta de Magallanes, los estudiantes que asistían a la
educación pública eran 20.173, con una planta docente y de asistentes de 1.613.

Posteriormente, en el primer período del
alcalde Juan Morano (DC), la matrícula era de más de 16 mil alumnos, quienes
eran acompañados por un total de sólo 1.022 funcionarios al interior de las
aulas de clases y de los establecimientos.

Pero 12 años después, el mandato municipal
que dejó el Palacio José Montes en diciembre pasado terminó con una dotación de
docentes y de asistentes que duplicó a la del falangista Morano: 2 mil 43
contrataciones, para atender a poco más de 12 mil niños y jóvenes de Punta
Arenas.

Lo ocurrido en las últimas décadas llega a
ser un contrasentido porque las mallas curriculares siguen siendo las mismas.
La Corporación Municipal mantiene deudas de 
imposiciones, retención de créditos de los funcionarios que no se cancelan,
existe una notoria insolvencia económica y una pérdida reiterada de sus
juicios.

Usted lector no tiene por qué saberlo, pero
le informo que en 1981 –a un año de haber sido creada- la planta de la
administración central de la Cormupa era de 17 funcionarios, hoy la cifra de
quienes trabajan en ello llega casi a los 100.

La Cormupa se transformó en una bolsa de
trabajo, porque la ley no pone límites para las contrataciones, porque las
corporaciones son de derecho privado y se rigen por el Artículo 33 del Código
Civil.

Y ojo que esto no fue sólo en Punta Arenas.
Los malos ejemplos se copian y en el resto del país hay situaciones que hacen
sonrojar tanto como a nuestras autoridades locales.  Las corporaciones le entregan al alcalde plena
autonomía y capacidad para contratar hasta donde les alcance el presupuesto.

Nunca en décadas existió una sanción para las
malas administraciones. Nunca se censuró ni se castigó públicamente la excesiva
contratación de personas.

Usted sabe estimado lector que en estas
corporaciones no hay una escala de sueldos y todos los contratos se rigen por
las leyes del mercado, es decir, por lo que fijen las partes en sus respectivos
contratos de trabajo. 

Algunos creyeron que con más gente contratada
en estas corporaciones su popularidad electoral iba a ir en ascenso, pero no
fue así, porque la gente se dio cuenta de que había un abuso y ese abuso hoy
está poniendo en riesgo la educación y salud de muchos niños, jóvenes, adultos
y ancianos de nuestra hermosa ciudad.

No señores, basta de seguir jugando con el
presente y futuro de todos.

Hay que desenmascarar a quienes nos han
llevado estos extremos de dejar a muchos colegios sin luz y gas.  

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