¿Quién gobierna?

Es
un hecho de la causa que el Presidente del país es Gabriel Boric; qué
duda cabe. Este punto no está en cuestión. La creciente duda dice
relación con la persona que efectivamente ejerce el poder político.
Puede suceder también que sea un conjunto de personas que lo ejerza, una
especie de colectivo a cargo del país. La pregunta es pertinente a
estas alturas dada la composición del gabinete y de las actuaciones de
los distintos partidos políticos y movimientos oficialistas.

Álvaro Elizalde llega a La Moneda como ministro secretario General de la Presidencia, sumándose a Mario Marcel
y a Carolina Tohá como poderosos ministros y asesores políticos del
Presidente. Parecieran ministros de cualquier gobierno de la ex
Concertación. Un verdadero deja vú. Es posible además y casi sin temor a
equivocarse que en la actual administración conviven ya no sólo dos
almas, sino dos gobiernos. Uno formado por los ministros del Frente
Amplio y el otro formado por los experimentados políticos
concertacionistas ya indicados. Estos tienen experiencia en el aparato
público; son respetados en sus respectivos partidos políticos; han
ocupado importantes cargos en la administración del Estado; en fin,
tienen un peso específico propio. En tanto los frenteamplistas tienen
muy poca experiencia gubernativa, además de estar altamente
ideologizados. En este escenario cabe también preguntarse lo siguiente
¿Si los políticos de la ex Concertación no estuvieran en el Gobierno; si
el Presidente sólo tuviera que recurrir a su coalición originaria, sin
militantes de la ex Concertación, que ya no hubiera sucedido? Boric de
haber despreciado a los políticos concertacionistas pasó a depender de
ellos en su acción gubernativa.

Por
eso la pregunta de quién gobierna no es baladí ni pretende faltar el
respeto a nadie. Surge de la evidencia diaria que el Presidente cuando
tiene que allegar a alguien a su administración recurre a políticos más
antiguos, fogueados. La tesis que suscribo es que quien hoy gobierna no
es el Presidente de la República, sino un grupo de políticos
concertacionistas sin los cuales su gobierno probablemente se
desmoronaría. Tanto es así que tales políticos forman parte del comité
político e inciden en los asuntos más importantes en la administración
del país. Están siendo ellos el verdadero sostén de este gobierno.
Incluso más, son los partidos a los que pertenecen estas personas los
que defienden en el Congreso la labor y los proyectos del Presidente.

Desde
el retorno a la democracia que no teníamos a un Presidente de la
República con menos autoridad y poder que el actual. De alguna manera es
rehén de la “vieja política”, esa de los acuerdos, de la cocina, del
realismo. En definitiva, ha mutado por obligación a una líne
a
más socialdemócrata. No suscribo la idea que ha cambiado
voluntariamente de parecer, sino que las circunstancias lo ha llevado a
depender de otros. Más aún, de haberse aprobado el proyecto
constitucional en septiembre, estaríamos sufriendo las políticas del
Frente Amplio de la cuales es muy entusiasta. Es puro tacticismo
presidencial al que estamos asistiendo. El indulto a delincuentes
peligrosos hace sólo cuatro meses confirma que para el Presidente la
revolución es un asunto pendiente.

Simplemente
hágase estimado lector la siguiente pregunta: ¿si sólo gobernara con
los partidos y políticos del Frente Amplio, en qué situación estaría el
país ahora? Entonces ¿quién gobierna hoy?

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