A
propósito del silencio del Gobernador Jorge Flies y su equipo; de la
incautación de teléfonos tanto en el Gobierno Regional como en la
Municipalidad de Porvenir que conduce José Gabriel Parada, de la extraña
desaparición de audios en la investigación de Daniel Jadue, o de la
perdida de computadores en el Ministerio de desarrollo social liderado
entonces por Giorgio Jackson, es que muchos chilenos vemos con profunda
desconfianza la actividad política en los gobiernos de turno, y algo que
creíamos aún más lejano, respecto a nuestra realidad regional. Atrás
parece quedar aquella región independiente que no solo se alejaba en
territorio del resto del país, sino también en cuanto al actuar de sus
habitantes, llegando a calificar incluso, a raíz de la conocida película
del director Patricio Riquelme, como “gente mala del norte” a quienes
no eran de nuestra tierra, aun cuando las investigaciones apuntan a que,
desde aquí, también se tejen negativas y delictuales conductas, que por
el ruido que generan, están siendo arduamente investigadas.
Un
Estado de derecho garantiza, a propósito del debido proceso, que toda
persona se presume inocente en tanto se demuestre lo contrario, por
cuanto no podría referirme a la culpabilidad de los actores regionales
que son mencionados al inicio de esta columna; sin embargo, hay que ser
firme al señalar que no existe investigación, allanamiento e
incautación, si no hubiese merito suficiente que respalde los hechos
investigados, ya que para el Ministerio Publico implica un gasto, es
decir, el Estado de Chile ocupa recursos en cada gestión u operativo que
realiza la Fiscalía, por lo que no basta con una denuncia al aire, sino
con pruebas que respalden aquella denuncia para continuar las
diligencias. Entonces, dejando en claro que está en curso una
investigación que les involucra, pero de la que aun no conocemos a los
responsables penales, debemos esperar el informe final que entregue la
Fiscalía de Aysén, a cargo de encontrar el nombre de quienes resulten
culpables, y que por tanto sea nuestro aparato de justicia el que
entregue el listado de quienes son los justos, y quienes representan a los pecadores.
Pero
aun cuando está pendiente una sentencia que podría resultar
condenatoria, es decir, que imponga una pena a quienes son culpables en
un proceso, o bien que ésta sea absolutoria, como aquellas en que no se
prueba la culpabilidad de los imputados, hay actitudes que merecen la
crítica a raíz de nuestra cultura popular y los dichos que le
caracteriza, como el silencio misterioso del Gobernador Flies, ya que
“si quien nada hace, nada teme” podríamos compartir que “quien nada
oculta, alguna declaración entrega”, no solo en respeto de los electores
que le permitieron la instalación en el Gobierno Regional, sino como un
gesto de confianza para toda la Región que representa, sobre todo en
momentos donde estamos tan cansados de las mismas actitudes de siempre,
que un poco de transparencia viene bien en tiempos donde la probidad es
cuestionada.
Por
ello, queda la duda respecto a la verdad y aumenta la incertidumbre en
tanto al término de la investigación en curso, porque el silencio no
contribuye en dar cuenta de que ocurre realmente, porque el misterio
aumenta la tensión en la vapuleada credibilidad de nuestros
representantes, y porque los hechos indican que el cambio de aquellos
nombres que hoy son cuestionados se torna no solo necesario, sino
también urgente.
Pero
recordemos entre todos que permitirles el espacio de estas y nuevas
dudas por los siguientes 4 años, o que esperen el veredicto en sus casas
como correspondería en un recto actuar de la administración pública,
depende de nosotros, a través de nuestro derecho a elegir
representantes, pero sobre todo a hacerlo con toda la información, que
incluya mas verdades, y menos promesas.