La
Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó los resultados del
Índice Global de Envejecimiento. En Chile, los que nacieron a mediados
del siglo pasado aumentaron su esperanza de vida de 55 a 85 años, lo que
hace de los chilenos los más longevos de Latinoamérica. Lo anterior ha
implicado un importante aumento de la población de 60 y más años, que
constituían 5,5% en 1990 y hoy representan 15,6%. Este cambio determina
que uno de los aspectos en los que es necesario y urgente concentrar
esfuerzos de política pública es en el de envejecimiento de la
población. La realidad en la Región de Magallanes y Antártica Chilena es
superior a la del resto del país. En la zona más austral habitan 28.940
personas que por edad pueden ser consideradas adultos mayores. Es por
eso que son fundamentales las políticas a desarrollar en beneficio de
quienes ya lo dieron todo y que hoy se merecen una vejez tranquila, sin
mayores sobresaltos y que precisamente por todas esas condicionantes han
sido quienes lo han pasado peor en medio de esta pandemia del
Coronavirus. Se debe velar porque nuestros mayores sean personas
saludables, integradas y felices, con una imagen positiva de la vejez.
Pero también se deben tomar en consideración que ante este
envejecimiento poblacional hay medidas urgentes a implementar: la fuerza
de trabajo joven deberá sustentar cada vez más a un mayor número de
adultos mayores. Luego, habrá que rediseñar políticas laborales,
previsionales y de salud, tales como el aumento de la edad de
jubilación, aumentar su inserción laboral, fomentar estilos de vida
saludables, una mayor integración a la sociedad, entre otros.