La
Multigremial Nacional reunió a un centenar de dirigentes para analizar
el proyecto de reducción de jornada laboral impulsado por un grupo de
parlamentarios, el que busca reducir de 45 a 38 horas la jornada semanal
de trabajo, junto a la posibilidad de pactar jornadas de cuatro días
trabajados y 3 libres (4×3), pudiendo estos últimos ser viernes, sábado y
domingo; o sábado, domingo y lunes.
La
conclusión de esa cita fue concluyente: hoy no están dadas las
condiciones para avanzar en una ley de esta envergadura, considerando la
inestabilidad que generan los efectos del estallido social, la crisis
económica que ha dejado la pandemia y el millón de personas que siguen
desempleadas
Los
parlamentarios que empujan este proyecto hablan de 38 horas laborales,
pero en la práctica serán 34 las efectivamente trabajadas dado que los
horarios de almuerzo en esta nueva ley serán de cargo del empleador.
Entonces, con 24% menos de jornada laboral, la productividad de las
MiPymes caerá estrepitosamente, pegándoles en el suelo en medio de esta
crisis económica.
La
iniciativa también traerá más gastos a las Empresas de Menor Tamaño.
Sectores de atención continua, como hoteles, restaurantes, empresas de
seguridad, servicios de salud y emprendedores agrícolas, se verán
obligadas a contratar más personal para cubrir los mismos turnos y
rotaciones que actualmente requieren para ejecutar su operación.
Con
100 mil MiPymes quebradas y otras 300 mil que podrían seguir ese
camino, pensar en castigar de esta forma a las MiPymes carece de
sentido, al mismo tiempo que podría transformarse en un incentivo para
que muchas empresas opten por la informalidad, dado que a éstas últimas
no se les fiscaliza ni se les imponen cargas laborales. Lo lógico es
avanzar en sentido opuesto.
La
presentación de este proyecto demuestra que los diputados que lo
impulsan jamás han emprendido. También nos revela que esperan que las
MiPymes hagamos magia: mantener las mismas remuneraciones gastando más y
siendo menos productivos. Imposible.