Hermes Hein – abogado
Cada cuatro años se debate por el contrato de la basura, la licitación de áreas verdes, la limpieza de zarpas y la ejecución de programas menores de empleo, a cargo del mantenimiento de la ribera del Rio de Las Minas, pocos recuerdan que estos servicios alguna vez se prestaron en forma directa, por los obreros municipales, que el municipio tenía una maestranza, una carpintería y maquinaria propia. Transcurridos ya algunos años, desde que se encomendó por ley la externalización de estos servicios, el balance no ha sido bueno.
O sea, a las municipalidades no se las consideró aptas para administrar la basura y las áreas verdes pero si la educación y la salud primaria, una expresión criolla que –el que puede lo más no siempre puede lo menos-
Es precisa una “remunicipalización”, esto es, la recuperación de la gestión directa de servicios públicos locales, que en la actualidad se prestan de forma indirecta a través de contratistas. No se trata de municipalizar un servicio que no era municipal, sino recuperar la titularidad de servicios públicos relevantes para la población, y no que adquieran la calidad de municipales actividades que antes no la tenían.
La externalización de servicios debiera ser una opción no una obligación, sino una de varias modalidades en que se puedan prestar servicios locales de evidente interés para la comunidad, como el mantenimiento de áreas verdes, la reposición de luminarias o el sistema de recolección de residuos sólidos domiciliarios. Nada justifica la externalización de servicios como la única forma de proveer servicios locales.
No cabe dudas que el aseo y ornato de la ciudad es un servicio público, una labor permanente que las municipalidades deben prestar en favor de la comunidad, así como la disposición, reciclaje y tratamiento de residuos sólidos domiciliarios.
Des-municipalizar o re-municipalizar una actividad es bastante más complejo que una consigna o una expresión de deseos, tiene que ver con una transformación del Estado o una modernización de este. La re-municipalización es una oportunidad para que este se vincule con necesidades vitales de la población, el medio ambiente, la salud pública y el desarrollo urbano.
Los servicios públicos urbanos están privatizados; se realizan a través de contratistas que son grandes empresas ajenas a la comunidad local, que escapan por diversas vías al control ciudadano, al control administrativo y a la libre competencia, generando auténticos monopolios.
No se ha demostrado que la gestión privada sea mejor, más eficiente y más barata, al menos ninguna ha igualado en creatividad la planificación y mantenimiento de las avenidas principales de Punta Arenas, que continúan siendo las mismas de nuestra infancia y peor mantenidas. A su vez, las remuneraciones de los trabajadores ha estado por debajo de los grados más bajos de la Escala Municipal de Sueldos, si los contratos salen más caros que la gestión directa persistir no tiene sentido, este debiera ser el debate de fondo y no a que consorcio se le adjudica el servicio.