Rechazar para reformar

No
cabe duda. La Convención Constitucional fracasó en lo que respecta al
cumplimiento de su mandato: redactar una Constitución de unidad y
estabilidad para todos. Y son cada vez más quienes se suman a esta
apreciación, también a aquella que indica que, gane el Apruebo o el
Rechazo, la Constitución debe ser reformada.

Así
las cosas, cabe preguntarse, ¿qué es más factible? ¿Aprobar o Rechazar
para reformar? El texto presentado por la asamblea constitucional, no
solo es identitario, excesivo, indigenista y maximalista, sino que es un
texto involutivo; con un poder Ejecutivo debilitado, una Cámara de
Diputados todapoderosa y entregada a la merced de las mayorías
circunstanciales (ya sea de izquierda o de derecha), y una Cámara de las
Regiones (que reemplaza al Senado) con escasas atribuciones.

Considerando
lo anterior, es posible afirmar que, de ser aprobado este texto, en el
horizonte se vislumbra un marco de fragmentación política y cívica
gigantesca, que será exacerbada por la imposibilidad de hacer reformar
claves a la Constitución tremendamente rígida que propone la Convención
Constitucional. Esto, debido a un candado que las izquierdas procuraron
incluir antes de entregar el texto; un alto quórum, por ejemplo, para
reformar materias que no solo son importantes para los chilenos, sino
que fueron demandas que propiciaron el origen de la misma Convención
Constitucional.


Para reformar muchas materias, la propuesta de Constitución considera
que se necesitará el voto favorable de 2/3 del Congreso -algo que
prácticamente imposible- o bien 4/7, reforzado además por un referéndum
en donde se llamará a la ciudadanía a votar.

Por
ello, esta semana, y ya con el texto en mano, comenzaron las
definiciones y las reflexiones respecto a la propuesta constitucional.
Una de ellas fue la del expresidente Ricardo Lagos, que pese a no
haberse inclinado en forma explícita por una opción, señaló que ni la
Constitución actual ni la propuesta de texto redactada por la Convención
generan consenso en la sociedad y que independientemente de la opción
que triunfe, el proceso constituyente debe continuar. “Chile necesita y
merece una Constitución que suscite consenso y que, más temprano que
tarde, nos permita dejar de debatir acerca de ella para convivir dentro
de ella (…)”, señaló.

Al
igual que el Presidente Lagos, figuras de la ex Concertación y la Nueva
Mayoría, publicaron una declaración en donde se distanciaron de la
opción Apruebo, anunciando además que se inclinarán por el Rechazo.
Entre los firmantes se encuentran el ex Ministro de Hacienda de Michelle
Bachelet, Andrés Velasco; la ex militante de RD, Javiera Parada; el ex
convencional constituyente y ex parlamentario PPD, Felipe Harboe, así
como el ex presidente de Codelco y militante del PS, Oscar Landerretche.
Los personeros de centro izquierda aseguraron que el sistema político
elaborado por la Convención, es el principal punto para rechazar la
propuesta de nueva Constitución, pues consideran que propiciará el
conflicto y no la colaboración. A esta postura se sumaron los senadores
Ximena Rincón y Matías Walker (DC), quienes también apoyarán el Rechazo.

Esta
confluencia de posiciones, contrarias incluso a su propio sector
político, son una muestra de que la preocupación y la incertidumbre de
que se apruebe un texto desmedido y lesivo para la igualdad y el derecho
de las personas, va más allá de la centroderecha. Es más bien
generalizado. El centro y la centro izquierda también han advertido que
hay que ir más allá del Plebiscito del 4 de septiembre, que se debe
trabajar incansablemente por brindarle a Chile y a las personas la
Constitución que merecen, y que sólo hay una vía para ello: rechazar
para reformar. Si se aprueba, la tarea será titánica o casi imposible.

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