A escasos días del término del año 2023 es necesario hacer un balance de lo vivido. Porque en la vida son precisos los análisis, los recuentos, las meditaciones cuando una etapa termina. Y si bien es cierto el cierre de un año es sólo algo cronológico, nos sirve para mirar atrás y hacer una introspección.
Los chilenos fuimos llamados dos veces a las urnas. Quizás fue mucho. No nos merecemos andar de elección en elección en tan poco tiempo. Requerimos vivir con tranquilidad, sin pensar que se nos va el destino en elecciones que sólo interesan a los políticos profesionales. El resultado final fue el rechazo nuevamente a un proyecto constitucional sin el consenso suficiente. Fue esta ésta la percepción ciudadana. Quienes elaboraron el proyecto rechazado este año no tuvieron en cuenta el deseo ciudadano de paz, tranquilidad y moderación. Y curiosamente los partidarios del A Favor como del En Contra sacan cuentas alegres. Más aún, algunos insisten en que el país requiere una nueva constitución. Como si no les bastara dos contundentes rechazos a los proyectos constitucionales.
Por otro lado, la delincuencia sigue campeando sin misericordia. En tanto el gobierno sigue de comentarista y con sus frases de buena crianza. Los asaltos y homicidios son pan de cada día. Es evidente que estamos frente a una crisis de seguridad, como es evidente también que este gobierno ha sido sobrepasado por ella. Lamentablemente no se vislumbra que las autoridades pueda ser capaces de terminar con este flagelo. Recordemos que para quienes nos gobiernan la delincuencia es un mal de las sociedades capitalistas y por ende, los delincuentes serían las verdaderas víctimas del sistema. El mundo al revés.
La economía sigue estancada. El cierre de negocios de todo tamaño también se ha vuelto una tónica. El comercio está sufriendo el impacto de malas decisiones gubernamentales. El voluntarismo en esta materia es mala consejera. Por mucho que se diga en contrario, el desempleo es alto y la inflación no amaina en términos significativos.
Los Panamericanos y los Parapanamericanos fueron un punto positivo. Quizás un oasis en un desierto. El país demostró que acontecimientos de este tipo cuando los gobiernos actúan con mirada de Estado, resultan bien.
Para el año 2024 seguiremos en elecciones, como en los años anteriores. Una verdadera maratón. Mil quinientos millones de pesos costaron al país los dos procesos constitucionales fallidos. Una vergüenza tal despilfarro. Mientras la izquierda sigue insistiendo que debe cambiarse la constitución. Seguirán puyando hasta que salgan ganadores. No les importa el gasto y el despilfarro. De alguna manera las posiciones que los partidos políticos tomaron en el plebiscito de este mes, dice relación con sus posturas de cara a las próximas elecciones.
En lo personal debo nuevamente agradecer a El Pingüino por considerarme para una columna de opinión. Verter mis pareceres con el fin de aportar a la discusión pública, es un privilegio que lo tomo con la seriedad que corresponde. Agradecer especialmente también a quienes se toman el tiempo de leer mi columna semanal.
Tengan ustedes mis mejores deseos de un año 2024 pletórico de éxitos, armonía y felicidad. Que cada corazón se allane y la paz sea la constante en las familias y en la sociedad. Merecemos un mundo mejor. Cada acción que manifestamos es una cadena en este entramado que es la vida. Las buenas acciones se esparcen entre nosotros, como así también las malas acciones. De cada uno depende la paz y la felicidad de este planeta ¡Feliz Año Nuevo 2024…!