Reencuentro

Gracias
a una gentileza de este prestigioso medio, a partir de este lunes, he
podido reencontrarme con mi profesión de Periodista, titulado por la
Universidad de Chile con Distinción Máxima en la carrera que impartiera
en la sede de Valparaíso.

Mis
primeras crónicas datan del inicio del año 1969 y, desde entonces, me
desempeñé en diversos medios, escritos, “La Unión” y “La Estrella”;
televisivos, como UCV Televisión y TVN, y en la prestigiosa agencia de
publicidad integral “PEMBAG”.

Desde
septiembre de 1980, cuando acepté venir a Punta Arenas, he trabajado en
medios escritos, “La Prensa Austral”, “La Semana” y “El Pionero”,
estos dos últimos intentos fallidos en pos de un nuevo medio escrito; en
la “Revista Fueguina”, en radios locales, en TVN; como Corresponsal de
Canal 13 en Magallanes, y he prestado asesorías comunicacionales a
diversas instituciones del ámbito público, como la Municipalidad de
Punta Arenas y la Secretaría Regional de Educación, y privadas, como la
Cámara de Comercio, Industrias y Turismo y la Confederación de la
Producción y el Comercio.

Mantuvimos,
junto a Vicente Karelovic, qepd, ex diputado y Concejal , “Lo Bueno,
Lo Malo, Lo Feo”, en ITV Patagonia, durante más de quince años.

Esta
columna marca, también, mi reencuentro con Pingüino Multimedia, en el
que hace ya un tiempo, me desempeñara como lo que soy: Periodista, lo
cual me permitió conocer aún más a fondo, pasajes, calles, avenidas y
plazas de Punta Arenas, pero mucho más vital fue haber podido recuperar
amigos y amigas de años y conocer nuevas personas, de toda edad, clase y
condición, que me quieren y harto, otras no, otras que están pensando
quererme y los que me han de querer jamás.

La
vida me llevó a aceptar una candidatura a Concejal de Punta Arenas, fui
electo con casi dos mil votos y, siguiendo la huella abierta por mi
amigo Vicente, aportar para que nuestra ciudad sea más amable con sus
habitantes, especialmente los adultos mayores, más hermosa, más alegre,
más capital de la Patagonia.

¿Por qué hablar de mí?…

No
es vanidad, sino orgullo y porque más de la mitad de mi vida personal y
profesional la disfruté, la lloré, la reí, la aplaudí, la critiqué y se
desarrolló en Punta Arenas y así que aprendí a quererla como lo que es
para mí y muchos chilenos y extranjeros que llegamos hasta aquí: la
tierra de la Esperanza., a tal punto que uno de los nombres de mi hija
más pequeña se llama Gabriela María Esperanza, lo cual no desmerece a
ninguna o ninguno de mis otras hijas e hijos.

He
visto crecer y desarrollarse a nuestra ciudad y también a Magallanes,
porque mi profesión me ha permitido conocer nuestra región desde Puerto
Edén, en los canales, hasta Patriots Hill, en el continente antártico, y
desde Cabo Froward hasta Dungeness, y h podido estar y pernoctar en
estancias ganaderas, puestos en la Cordillera de Las nieves, caletas de
pescadores, seno Obstrucción, Cerro Dorotea, Torres del Payne y Puerto
Williams y en todas partes recibí cariño, apoyo y amistad.

En
Punta Arenas, viajé en los colectivos Pony, de la línea 13, en los 011,
en los 21, los 20, los 15, los 14 y antes del arribo de los buses
nuevos, en las vetustas pero empeñosas micros D y C.

Todo
estos recuerdos, propios de un reencuentro, avalan mi conocimiento de
Punta Arenas y su gente y me servirán para cimentar y consolidar esta y
las columnas que vienen: con mesura, con respeto y con la certeza de que
podrán ser un aporte para todos: para sus habitantes, sus visitantes y
sus autoridades en sus distintos niveles.

Y
para terminar, me permito desearles a todos y a todas, que hayan
recibido muchos regalos y saludos en la Navidad y que el año venidero
sea mejor que el que dejamos atrás; que el nuevo gobierno, que encabeza
Gabriel Boric, tenga éxito en su gestión, en todos sus niveles; que el
Municipio siga haciendo a Punta Arenas más capital de la Patagonia y
entrego un saludo cordial a todos los que aportaron al triunfo del aún
Presidente Electo y a todos quienes se la jugaron a fondo por la opción
de José Antonio Kast, entre ellos mis amigos, mi familia y yo.

Y , lo estimo así, modestamente, hemos hecho nuestro valioso aporte a la democracia chilena.

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