Reflexiones sobre el 18 de octubre

¡Tres
años han pasado ya! Tres años desde que legítimas demandas sociales se
hicieran escuchar por la ciudadanía, pero también son tres años desde
que la violencia se apoderó de las calles y se perdió el respeto por
nuestras instituciones y autoridades.

Lamentablemente
este martes pudimos evidenciar cómo nuevamente la violencia y el
vandalismo se impusieron en las calles. En el plano político, por su
parte, es valioso el cambio de actitud de parte del actual oficialismo,
toda vez que hoy son cada vez menos quienes -por acción u omisión-
validan la violencia. Por el contrario, el Gobierno reconoció -ya era
hora- que los sucesos del martes no eran manifestaciones, sino que se
trataban de delitos.

Las
cifras del 18-0 de este año, por cierto, son estremecedoras: 150
eventos graves, 195 detenidos y 15 saqueos. Si bien estos sucesos fueron
menores en cantidad en comparación con el año pasado, aun así, son
lamentables pues esta fecha ya se convirtió en una que representa
violencia, al igual que el día del joven combatiente y el 11 de
septiembre. La disminución, aunque positiva, es insuficiente pues las
Pymes y los trabajadores necesitan que no tengamos eventos violentos. Ni
en esta ni en otras fechas.

En
esta “celebración” del octubrismo es necesario reflexionar. La mayoría
de las personas que se manifestaron el 18 de octubre del 2019 lo
hicieron por un mejor sistema de salud, por mejores pensiones y, en
general, por mejorar su calidad de vida. Sin embargo, estas demandas
parecen haber sido eclipsadas por la elaboración de una nueva Carta
Fundamental. De hecho, fue el mismo Gobierno del Presidente Boric quien
-en marzo de este año- afirmaba que su Programa de Gobierno no sería
viable si no se aprobaba la propuesta de la Convención Constitucional.

Lamentablemente,
y no por la culpa de la Constitución vigente precisamente, no se ha
avanzado en las reformas que Chile necesita. De hecho, hoy somos más
desiguales y pobres que antes. El Banco Mundial, por ejemplo, proyectó
que este año un 10,5% de los chilenos se encontrarían en condiciones de
pobreza. Las encuestas, que miden la percepción, nos indican que estamos
peor en educación, en salud, en pobreza, en delincuencia y en muchos
otros aspectos. Por último, el Índice de Incertidumbre de Política
Económica se duplicó y supera el índice global, demostrándonos que la
política no ha estado a la altura.

Es
de esperar, en definitiva, que el Gobierno y los partidos políticos que
lo apoyan sean claros al condenar la violencia. Asimismo, muchos
ciudadanos esperamos que -al combatir la violencia- se haga uso de todas
las herramientas disponibles pues el mero reconocimiento al valioso rol
de Carabineros no es suficiente. La discusión constitucional es
importantísima para el futuro de Chile, pero el presente de nuestro país
nos exige avanzar con urgencia en políticas sociales robustas y nos
implora hacernos cargo de la seguridad. Necesitamos valorar todo lo que
avanzamos en los últimos 30 años y necesitamos, qué duda cabe, buena
política.

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