Llama
profundamente la atención que siendo esta cuenta, la primera de un
nuevo ciclo político, donde los incumbentes actuales, han hecho criticas
duras apuntando a las viejas prácticas de la política tradicional y
anunciando las nuevas formas de hacer política, en definitiva, tienen
una conducta exactamente igual respecto al análisis del mensaje del
Presidente, se esperaría que las reacciones a este primer mensaje
hubieran sido diferentes, suponiendo que se está cambiando la forma de
“hacer política” por parte de una nueva generación como dijo el
presidente en parte de su intervención, con mucha claridad, las
reacciones y análisis, son exactamente los mismos que he escuchado desde
hace muchísimos años, para quienes se encuentran en abierta oposición
al Gobierno del presidente Boric, el mensaje es pobre y deficitario,
porque tenía que contener aspectos “esenciales” como la utilización de
la palabra terrorismo y la implantación del estado de sitio en la macro
zona sur y otra serie de declaraciones del Presidente en que se
comprometa a imposibles. En la vereda de enfrente, sus adherentes
encuentran que el Presidente hizo todo espectacular, un discurso macizo,
con visión de estadista, que enfrentó todos los problemas que existen
en el país y mostró el camino que nos lleva a un gran salto al
desarrollo, en equidad y justicia, es evidente que cada sector
polarizado está expresando una mirada absolutamente interesada y sesgada
del mensaje. Esta es la misma forma en que el oficialismo y la
oposición han reaccionado históricamente después de cada discurso
presidencial.
Hoy
la ciudadanía nos ha colocado en un lugar en que tenemos una mayor
posibilidad de ser objetivos, no tenemos nada que nos comprometa a
encontrar que el mensaje es espectacular o deficiente, somos hasta
privilegiados para opinar, no estamos
en la oposición y aunque votamos por Gabriel Boric tampoco estamos en
el oficialismo, eso permite ser objetivo en el análisis del mensaje del
Presidente de la República.
Nos
parece potente un mensaje imparcial respecto al tema de la
constitución, entregándole legitimidad a las dos alternativas en el
plebiscito de salida, sin embargo, es evidente que una cantidad no menor
de anuncios caminan en dirección del encuentro con la constitución,
llama la atención positivamente el percibir que algo está cambiando, al
parecer que los puntos negativos que estaban presentes en todos los
gobiernos después de la vuelta a la democracia no fueron tan terribles,
porque es su excelencia que encuentra meritorios diversos avances
ocurridos en tempos de la Concertación y de hecho en pasajes se destacan
a casi la totalidad de dignatarios de
los diversos periodos, lo que permite percibir que mirando ahora desde
el balcón, el panorama es diferente y pareciera que no todo fue tan
cuestionable, como se sostenía.
Pero
haciendo girar la rueda de anuncios y observando la evidencia de las
condiciones económicas, solo me atrevo a preguntar modestamente. ¿Cuánto
cuesta este nuevo Chile? Y ¿En cuánto tiempo lo lograremos?
Es
evidente que no podemos desconocer que el Plan de Zonas Extremas
iniciado en el gobierno de Michelle Bachelet y que ha sido una
herramienta potente para Magallanes quede como un plan permanente para
las zonas extremas, también me agrado el anuncio en el tema de la
apertura en el tema habitacional.
Solo como una
anécdota de tener en consideración, hasta en Magallanes nos dimos
cuenta de los cruces de su excelencia para retirarse del estrado y no
saludar a algunos parlamentarios, pero con otros, era evidente la
cercanía y afecto, lo malo es que los necesita a todos.