Y
pasa el tiempo y seguimos esperando por la tan anhelada reforma a las
pensiones. Durante dos meses, con reuniones semanales, sesionó la mesa
técnica para estudiar la materia. Se vislumbran algunos acuerdos, pero
el principal nudo crítico es el 6% de cotización adicional. En enero de
este año comentaba, en otra columna, acerca del mismo punto y luego de
seis meses estamos en la misma situación. Es un tira y afloja constante
entre un “bando” y otro y, al parecer, no se llegaría a acuerdo en una
mejora significativa al sistema actual de pensiones. Los políticos y
legisladores se mantienen firmes en sus posturas, defendiendo sus
propios intereses (o los de su sector) y, una vez más, sin escuchar a la
ciudadanía. Lo peor de todo es que la gente sigue esperando por una
jubilación digna.
La
clase política debiera dejar de lado su ambición de poder, basta ya de
tanto egocentrismo, piensen en las personas que los eligieron para dar
soluciones reales. Se dice que el lunes sesionará otra vez la mesa
técnica y entregará sus conclusiones, simulaciones, propuestas y
acuerdos, si es que los hay.
Por
otra parte el actual gobierno quiere apurar el proyecto para que se
vote lo antes posible. Era que no, este año hay elecciones y es su
propuesta estrella y la más relevante de su programa. Sin embargo, ¿cómo
se votará si aún no hay acuerdo en cómo se “repartirá” el 6%, elemento
clave de la reforma?, ¿cuentan con los votos necesarios para que el
proyecto avance?. Si no avanza dirán que fue por culpa de la oposición
que no tuvo la voluntad de votar a favor porque no están dispuestos a
que se modifique el gran
negocio de las AFP. Por otra parte la oposición se opone a la forma y
al fondo del proyecto presentado por el gobierno y, como también piensan
en las elecciones, dirán que es un mal proyecto, que el gobierno engañó
a la gente prometiendo un aumento en las pensiones en su campaña y que
al final no es tal.
Es
lamentable, se deben mejorar sí o sí las pensiones, es urgente,
necesario, vital para una subsistencia digna y humana, para una mejor
calidad de vida de las personas que se “rompieron el lomo” trabajando,
que le entregaron su esfuerzo al país y que necesitan un merecido
descanso y sin preocupaciones en su última etapa de la vida. Esperemos
que no pase mucho tiempo y este proyecto pueda ver la luz. Es justo y
necesario. Por una vez que se pongan de acuerdo los legisladores,
nuestra población está envejeciendo, la tasa de natalidad ha ido
disminuyendo, ¿qué más señales quieren?, tendremos año tras año más
gente de la tercera edad y se necesita un sistema de seguridad social
acorde a ello. Señores políticos, dejen de enfrascarse en disputas
ideológicas, de poner cualquier excusa para no avanzar, que el Estado no
tiene recursos, que las AFP funcionan bien y que no son un negocio, que
aquí, que allá y acullá, palabras y peleas que no llevan a nada. Piensen por favor en la gente.