Hace
un tiempo, en esta misma tribuna, me referí a la salida del entonces
ministro de Hacienda y hoy candidato presidencial de Evopoli, Ignacio
Briones, como un factor que entorpeció la discusión que estábamos
sosteniendo por la reforma de Pensiones y que evitó que llegáramos a un
acuerdo cuando estaba casi listo. Esta semana se concretó la salida de
la ministra de Trabajo, María José Zaldívar, con lo cual volvimos a foja
cero.
Pero
antes de hacer un análisis de lo que significa este hecho para efectos
de la discusión legislativa quiero hacer un público reconocimiento a la
saliente secretaria de estado. María José Zaldívar fue una ministra que
se dedicó en cuerpo y alma a trabajar para sacar adelante la reforma,
pagando incluso costos personales. Su capacidad de diálogo y su gran
manejo técnico facilitaron mucho la discusión y además sacar adelante un
número importante de iniciativas legales. Mis mejores deseos para los
nuevos desafíos que asumirá.
Ahora
bien, es evidente que la renuncia de la ministra marca un quiebre en el
trabajo que veníamos realizando, pero además resulta totalmente claro
que el nombre elegido para sucederla en el cargo, el ex diputado de la
UDI, Patricio Melero, da cuenta de la intención del gobierno de poner a
un “duro”, que proviene de un sector que ha defendido durante todo este
tiempo a la industria de las AFP. Puestos en ese escenario, las
posibilidades de alcanzar un acuerdo se reducen dramáticamente.
¿Qué
ha dicho en estos días el nuevo ministro del Trabajo? Dijo que viene
dialogar, pero lo cierto es que lo mismo viene diciendo desde hace un
año el propio Presidente Sebastián Piñera sin que, hasta ahora, el
Ejecutivo se haya abierto a la posibilidad de acoger la propuesta que,
como oposición, hicimos hace meses. Nuestra propuesta mejora de manera
razonable las pensiones de las y los actuales pensionados y también de
quienes lo harán
en el futuro, sin embargo, el Gobierno sigue sin querer suscribirla ni
tampoco ha mostrado una alternativa que sea mejor que la nuestra.
Permítame
ser clara. Todos merecen la oportunidad y yo, como presidenta de la
Comisión de Trabajo del Senado, también espero que el nuevo secretario
de estado la aproveche, pero de manera sincera tengo que decir que estoy
más bien escéptica. Se nos ha hecho costumbre escuchar los llamados al
diálogo y acuerdos, que a poco andar se desvanecen sin traducirse en
propuestas concretas.
¿A
qué podemos aspirar? Creo que lo más sensato y lo más sincero es que
acordemos separar la discusión y que nos aboquemos a aprobar la
ampliación de la cobertura del Pilar Solidario del actual 60% al 80% de
los pensionados. Esto lo podemos sacar adelante de manera muy rápida y
así beneficiar a miles de personas mayores que reciben pensiones
miserables y que, en algún grado, podrían verse beneficiados. Desde la
oposición estamos dispuestos a aprobar ese acuerdo de manera inmediata.
Creo
que llegó el momento de sincerar el debate. Han pasado meses desde que
el Presidente Piñera dijo que había que hacer cirugía mayor al sistema
de pensiones y hasta ahora sólo hemos estado discutiendo anuncios y
llamados al diálogo vacíos de contenido. La llegada de Patricio Melero
parece la confirmación de que el Gobierno ha optado por salir a defender
la industria de las AFP y echar por la
borda una reforma de verdad. Habría que recordarle a quienes ocupan La
Moneda cual fue la principal demanda que se escuchó en el estallido
social.