Para nadie es un
misterio de que la seguridad social, expresada fundamentalmente en las
pensiones y el actual sistema de AFPs , requiere de mayor atención
debido a que el modelo de capitalización individual consagrado en la
Constitución de 1980 no ha sido capaz en 40 años de entregar
jubilaciones dignas. El fracaso es absoluto y las cifras de la
Superintendencia de Pensiones así lo confirman. Un ejemplo de aquello es
que 14.774 de los nuevos pensionados de agosto del 2023 lo hicieron con
un promedio de jubilación autofinanciada de 5,14 UF: casi $190 mil y
una mediana de 2,71 UF (poco menos de $100 mil). Estos valores no
incluyen el Aporte Previsional Solidario (APS) de Vejez ni la Pensión
Garantizada Universal (PGU) ni las garantías estatales, que son parte
del “pilar solidario” que le ha inyectado recursos a un sistema privado
que es único en el mundo y el cual al mes de septiembre de 2023,
acumuló ganancias por más de $349 mil millones, logrando un incremento
de un 11,4% en comparación a los resultados obtenidos a septiembre del
año anterior, esto, en contradicción a la rentabilidad de los fondos de
pensiones que administra y las pensiones que entrega. Chile lleva cinco
gobiernos sin ser capaz de reformar su sistema previsional. La última
reforma, con cambios puntuales, fue en el 2008 durante el primer
gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, la que tenía por objetivo
dirigirse al 60% de la población más vulnerable con la creación del
Pilar Solidario que contempló una pensión básica y un aporte
previsional, tanto para la vejez como para la invalidez. En 2021, a
meses del término de su mandato, el Presidente Sebastián Piñera
reemplazó el Pilar Solidario por la Pensión Garantizada Universal (PGU),
extendiendo el beneficio al 80% de la población más vulnerable. Si bien
esta no alcanzó a tener la envergadura de una reforma, es el último
cambio relevante del sistema previsional. Hoy nuevamente, se comienza a
ver una nueva posibilidad a propósito de que nuestro gobierno ha asumido
la tarea de poder lograr mejores pensiones para todas las personas en
concordancia a dar una respuesta a esta crisis previsional y un sistema
que ha terminado siendo totalmente dependiente del gasto público para
incrementar el monto de las pensiones. La reforma tiene como principal
objetivo reconocer el esfuerzo individual y dar garantías de mejores
pensiones a través de un sistema mixto, (público y privado) en donde
las personas puedan optar con libertad sobre qué entidades invertirán
sus ahorros previsionales. El proyecto, valora el trabajo personal,
mantiene el ahorro individual y protege su propiedad, así también
establece un nuevo componente del seguro social, financiado por los
empleadores, de 6%. Hasta ahora, la Comisión de Hacienda de la Cámara de
Diputados y Diputadas aprobó el pasado miércoles, por 8 votos a favor y
5 en contra, el fin de las AFPs y su reemplazo. Es de esperar, que se
siga avanzando en la discusión y se llegue a un acuerdo en justicia de
tantas y tantos que merecen hoy, vivir sus días de descanso con dignidad
ya que un país democrático que busca su desarrollo construyendo una
sociedad más justa e igualitaria, merece un verdadero sistema de
seguridad social que realmente proteja a los trabajadores y trabajadoras
de nuestro país.