No
siempre el hombre ha recibido de buena manera los cambios y
transformaciones aun cuando estos pretendan dar mejores opciones de
vida, pasó con la revolución industrial, cuyo principal objetivo era
facilitar y optimizar las labores, por ejemplo, en las diversas áreas de
la producción agrícola, minera, pesquera por mencionar algunas
relevantes y que reclamaba del hombre toda su fuerza y empuje.
Obviamente
los adelantos y avances tecnológicos tenían efectos no previstos y era
que atentaban contra la mano de obra de una manera medular o central.
Un
monje desconocido todavía, investigaba e indagaba infructuosamente en
los misterios que representaban los escritos bíblicos. Lo que
generalmente se enseñaban y doctrinaban mañosamente y de acuerdo a
intereses que distaban mucho de la pureza y esencia de la verdad.
Martín
Lutero era este monje que se dio en descorrer el velo que ocultaban las
verdades proclamadas a medias o erróneamente. Valientemente enfrentó al
clero de la época e incluso al Papa, enrostrándole este doble estándar.
Por cierto, que se le aplicó la sanción de mayor relevancia,
consistente en excomulgarlo de la Iglesia.
¿Es
posible comprar la salvación literalmente con dinero? Esta era de una
interrogantes que llevaron a Lutero a plantear serios cuestionamientos
al sistema religioso católico imperante y que por aquella época, nadie
se animaba a poner en duda o criticar.
No
obstante aquello no amedrentó su temple y tomó la decisión de publicar
las famosas tesis (95) y que fueron clavadas en el frontis de templos
concitando la curiosidad y el deseo de ampliar el conocimiento y la
discusión.
Buscando
establecer fehacientemente, una relación directa entre Dios y el hombre
obviando la intersección de otro y centrando en la oración el elemento
opcional para relacionarse con Dios, el planteamiento de Lutero caló
profundamente en la sociedad alemana, extendiéndose por toda Europa y
más allá.
En
el presente, resulta prácticamente imposible concebir el desarrollo de
nuestras sociedades, de las comunidades y de los países como el chileno,
sin el aporte de las iglesias evangélicas en cuanto promotoras de
fraternidad y solidaridad.
Es
necesario no quedarnos exclusivamente con la religión y sus
expresiones, es preciso avanzar más allá y reflexionar sobre, cómo la
reforma protestante, contribuyó al desarrollo de un pensamiento crítico
en tiempos donde las herramientas para la educación no estaban a
disposición de toda la ciudadanía.
Las
ciencias y hasta la propia política resultaron influenciadas por una
reforma que finalmente tenía como propósito, hacer al hombre un poco más
libre y capaz de construir sus propios caminos por los que decida
transitar.
En
Chile, cada 31 de octubre se conmemora el Día Nacional de las Iglesias
Evangélicas y Protestantes como un reconocimiento y homenaje a quienes
han sostenido con responsabilidad, seriedad y dignidad algunos de
aquellos principios que impulsaron un movimiento transversal para los
intereses de las personas y sus objetivos de vida.
Resulta
interesante, especialmente en términos educativos y didácticos, relevar
esta fecha junto a los acontecimientos que le dieron origen y exponer
algunos de sus principales alcances, no tan solo para aprovechar los
días feriados, más bien, para refrescar la historia y ayudar a seguir
pensando y reflexionando.