Hace unos días la ministra vocera de Gobierno,
Camila Vallejo, entrega algunos detalles sobre los cambios que se
desean incorporar en la nueva forma que serán administradas las
pensiones. Uno de estos cambios es la modificación que tendrán las AFP,
que más bien, es una erradicación del modelo que conocemos.
Estas
entidades en la nueva reforma pasan a ser solamente gestoras, de modo,
que su función se relacionará más bien con buscar alternativas de
rentabilidad de dichos fondos en el mercado financiero. De modo, que
dejan atrás, la administración de la jubilación de las personas que ya
se han pensionado. Dentro de estos gestores, el Estado también se
presenta como una alternativa de gestión, de modo, que los afiliados
podrán elegir quien maneja sus fondos en temas de inversiones, e incluso
tendrán la posibilidad de indicar en qué tipo de inversiones desean que
sus fondos participen, aspecto que en el actualidad no ocurre.
Ahora
bien, seamos sinceros, este último aspecto es una especie de tratado de
buenas intenciones, ya que muchos afiliados en la actualidad ni
siquiera tienen información sobre la distribución de sus ahorros
previsionales en los multifondos. Y esto ocurre, producto de las
debilidades de muchos de los trabajadores en materias de educación
financiera.
La
Ministra además argumentó de forma enfática, que la administración de
los recursos que aporten las personas en temas de ahorro previsional,
será registrada en una cuenta individual que podrá ser consultada de
forma permanente por los trabajadores, indicando que aquello es uno de
los aspectos que más preocupa. En este punto, la ministra
se refiere de forma exclusiva al 10% de capitalización individual, y la
verdad que la preocupación de los trabajadores no pasa por ver en
alguna plataforma la cantidad de dinero que poseen -como indica la ministra-,
sino más bien, en la propiedad de dichos fondos. Pues bien, en la
reforma se garantiza la propiedad de los ahorros previsionales de cada
trabajador, no obstante, en este punto debemos ser claros, dicha
propiedad no es sinónimo de posibles de retiros de fondos.
La
principal innovación de esta reforma se refiere a un porcentaje
adicional de cotización que será por parte del empleador, que más bien
es un juego de palabras, ya que ese 6% adicional será cargado a los
costos permanentes de la empresas, teniendo éstas que ajustar sus
precios o sus salarios para conservar sus utilidades. Pero bien,
independiente de quién pague esta cotización adicional, es indudable que
no existe otra alternativa para financiar las pensiones. Es decir, se
requiere un solidaridad intergeneracional, que en palabras simples, se
refiere a que los trabajadores activos puedan ayudar a los jubilados.
La
inquietud que surge en este punto, es sobre quién será el administrador
de este 6% adicional, y los primeros planteamientos indican la
existencia de un organismo estatal. En este punto nuevamente debemos ser
claros; este 6% no es propiedad del trabajador, de modo, que no es un
monto heredable, sino que más bien es un porcentaje adicional exclusivo
para la mejora de las pensiones desde la mirada de la solidaridad
intergeneracional.
En
definitiva, debemos recordar que este proyecto aún no se discute en el
parlamento y recién se plantea su incorporación la primera semana de
noviembre, no obstante, el gobierno ha socializado muchas de las ideas
para llegar con un proyecto depurado que permita agilizar la discusión. ¡Esto último, ha sido muy inteligente!