Reformar a la política

Reforma Urgente: Rescatando la Eficacia Política. En la última década, Chile ha sido testigo de tres reformas políticas muy desafortunadas. 

La reforma tributaria, destinada a la recaudación, resultó en una decepcionante falta de resultados: no recaudó. La reforma educativa, promocionada con entusiasmo como la mejora para la educación pública, ha sido ampliamente criticada por su pobre implementación, es cosa de ver a los sistemas locales de educación pública y todas sus consecuencias. Hoy nadie defiende esa reforma. La tercera, la reforma electoral, buscaba poner fin al sistema binominal, pero su ejecución tan deficiente ha dejado al país y a sus ciudadanos como los únicos perjudicados, por culpa de políticos atrapados en la incapacidad de llegar a acuerdos en el Congreso. 

Es hora de detenernos y reflexionar. 

Aunque no sea una prioridad inmediata, una reforma integral del sistema político en el 2024 es esencial. Hay que buscar la oportunidad de llevarla a cabo y que los políticos sean capaces de reformarse. Con la presencia de 21 partidos políticos, la labor legislativa se ve obstaculizada al máximo. El diálogo y los grandes consensos para llevar a cabo reformas significativas se vuelven difíciles de alcanzar. Y así ha quedado demostrado. La proliferación de partidos pequeños ha llevado a que cada parlamentario responda únicamente a su propio interés, responder a su propio nicho, legislar para sus redes sociales, sin posibilidad de llegar a acuerdos. Así se ha visto con tres rechazos a una reforma de pensiones y la nula discusión para una reforma a la salud. 

En lugar de fortalecer la democracia, esta se ha visto socavada. La situación ha llegado a tal extremo que algunos partidos en el Congreso cuentan con un único representante, e incluso hay parlamentarios que no logran alcanzar ni siquiera mil votos ¿A quién representan finalmente?

Restaurar medidas como el requisito del 5% de votación a nivel nacional para la representación parlamentaria es una medida sensata. Esto ayudaría a eliminar la dispersión y la polarización, promoviendo la consolidación de partidos fuertes y la necesidad de buscar consensos mayoritarios. De lo contrario, continuaremos en un ciclo interminable. Independientemente del color político o del presidente en el poder, seguiremos desperdiciando oportunidades para implementar reformas importantes, como la necesaria reforma de pensiones. 

Si continuamos por este camino, corremos el riesgo de caer en malas reformas y en el populismo, con todas las consecuencias negativas que esto conlleva. Es hora de actuar con determinación y voluntad política para rescatar la eficacia de nuestro sistema político y avanzar hacia un futuro mejor para todos los chilenos.

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