Esta semana nos tiene viviendo en la ciudad de Punta Arenas con una realidad administrativa distinta a la vivida en los casi ciento veinte días anteriores y a pesar que los indicadores de la situación sanitaria, siguen siendo muy poco alentadores, se ha levantado la cuarentena que nos acompañó los últimos cuatro meses. Debo hacer hincapié en que sólo han cambiado la normas administrativa pero la enfermedad, el virus, sigue estando presente entre nosotros, con mucha fuerza y con la capacidad de producir grandes estragos y dolores entre nosotros, así que nuestro deber es colaborar con las autoridades sanitarias, manteniendo lo más posible el distanciamiento físico, usando la mascarilla cuando estemos con otros y en los espacios comunitarios, lavando permanentemente nuestras manos, evitando los contactos físicos con otros, incluso en los grupos familiares, donde al decir de los expertos se producen los mayores contagios. El cuidado personal es la medida más relevante después de la vacuna.
Volviendo con nuestro tema de la regionalización-desconcentración-descentralización, nos damos cuenta que en Chile la regionalización no guarda relación con la descentralización, si no que es más bien un diseño para facilitar la administración y seguridad nacional, generando algunas herramientas de mayor equidad territorial, pero con la mirada puesta más en la Seguridad Nacional, más que en la justicia social y la equidad territorial, por tanto, las regiones han sido creadas con escasas atribuciones políticas, administrativas y fiscales. Sólo las nuevas regiones creadas desde 2007 sean diferencian del resto, con un supuesto apego mayor a las condiciones sociales y culturales y a partir de demandas de las comunidades regionales.
Veamos nuestro caso en Magallanes, desde el llamado de O’Higgins en su lecho de exilio y muerte en Perú, hasta al menos las medidas del gobierno militar, las motivaciones han sido de soberanía y defensa.
Por ejemplo la asignación de zona, parte aplicando un incentivo solo para el sector público, el puerto libre primero y la Zona Franca después, da a los que viene a prestar servicios a la región la posibilidad que al irse de Magallanes de vuelta al norte del país, puedan llevarse sin pagar tributos, los bienes adquiridos, se trata de mayoritariamente del personal del sector público en mayor forma de funcionarios de las FF.AA…… y de Orden, así los productos adquiridos, desde autos hasta menajes y línea blanca, salen sin pagar impuestos, en una época en que en al país no podían ingresar salvo pago de derechos especiales, en fin. La equidad territorial, la justicia social o el bien común no están en su motivación, es decir el incentivo se concreta al irse. Sólo por nombrar dos. Más tarde en el tiempo se ha buscado incentivar la permanencia en Magallanes, pero han sido sólo destellos con altos y bajos, tratando de beneficiar al resto de la población.
En Chile tenemos regiones con más y menos identidad propia y conciencia de esa realidad. Nos gusta pensar que en nuestro país la Región por excelencia, aquella que lo era desde aún antes de que en un mapa se la delimitara es Magallanes, nuestro aislamiento territorial y físico del resto del país, la multiplicidad de grupos migrantes que la conformaron, desde el territorio nacional esencialmente desde Chiloé y desde diversos países y regiones Europeas hacen una conformación distinta y creo pensar que especial.
Esa entidad en permanente construcción nos ha permitido hitos excepcionales en nuestra corta historia regional, desde los hechos de la Federación Obrera y sus mártires en Punta Arenas y la “comuna de Natales” en los años 20, hasta las Movilizaciones por el Puerto Libre, el Puntarenazo al Dictador, la Movilización por el Gas, por nombrar los que a mi juicio son los más relevantes, esa entidad que nos hace amar a nuestros amaneceres, o sentir la fuerza del viento o gozar con el canto de la lluvia sobre las latas de zinc, o arrebolarnos en nuestro paisajes, flora, fauna, ríos, lagos y personas, es la que nos permite mantenernos de pie en nuestras adversidades, identidad que debemos transmitir de boca en boca, de ejemplo en ejemplo.
Se nos viene una Navidad muy distinta, aprovechémosla. Cuidémonos.