El
2022 quedará en el recuerdo como el año en que nos volvimos a ver a las
caras, nos sacamos las mascarillas y volvimos a la completa
presencialidad, pero la pandemia del Coronavirus sigue ahí, a la vuelta
de la esquina en Magallanes, al acecho para volver a atacar. Este año
asumió por primera vez un magallánico la Presidencia de la República,
con altas expectativas de rotundos cambios para enmendar un rumbo del
país que lamentablemente
sigue a la deriva. Este años también nos dimos cuenta de que la
pandemia nos está dejando diversas enfermedades como la obesidad, la
depresión y muchas enfermedades asociadas a la salud mental. En cuanto a
ello, lo peor ha sido que muchas han afectado a nuestros jóvenes y
adolescentes que estuvieron más de un año y medio encerrados. Durante la
pandemia del Coronavirus, Magallanes ha sido la región más azotada de
todo el país. La pandemia nos va a dejar muchas lecciones, por ejemplo
anhelamos saber si el daño económico y social causado es menor con
cuarentenas que con una política de protección focalizadas. Pero lo que
también está afectando duramente a cada uno de los chilenos es la alta
inflación, que ya no nos permite mantener una calidad de vida
característica en la Región de Magallanes. Hoy habitar en la zona más
austral de Chile es casi un castigo en materia económica y con un año
2023 que se viene con decrecimiento la incertidumbre nos atormenta a
todos. En ello el Gobierno, que perdió en el costoso proceso
Constituyente, debe aprender rápido las lecciones y solucionar los
graves problemas que realmente están afectando a la ciudadanía. Este
2022 Chile se comenzó a empobrecer y eso es muy preocupante. Hoy cada
uno de nosotros tiene amigos y familiares que no la están pasando muy
bien y en ello hay que ser solidarios,
porque entre todos tenemos que salir de esta dura prueba. Ojalá que el
2023, que no trae grandes expectativas nos traiga algo de esperanza,
porque desde hace muchas décadas que no cerrábamos un año de una manera
tan preocupante como hoy. ¡Feliz año para todos!