La dirigencia política chilena, en forma transversal, podría ser parte del elenco de una película que, hace años ya, protagonizó en el rol estelar la muy hermosa actriz Jane Fonda y que llevó ese nombre “Regreso sin gloria”.
Ese drama, porque lo era, narraba la historia de un ciudadano norteamericano que, muy joven por entonces, había regresado de Viet Nam inválido, decepcionado y sólo sostenido por la ira de haber participado en un conflicto que, a la larga, puede ser estimado como inútil y sólo recibió el consuelo y el amor de la ya entonces ex esposa de otro soldado que logró sobrevivir al conflicto.
Y la dirigencia política ¿no le resulta parecida después del plebiscito en que todos perdieron y todos ganaron? Una ida político – ideológica a un escenario de hace décadas; dimes y diretes; descalificaciones recíprocas y poco pan y mucho circo, además, requetecontra caro porque se gastaron miles y miles de millones de pesos en un proceso que nació fallecido porque los chilenos consideramos que una nueva constitución no solucionaba los problemas reales que nos afectan, aunque creara mejores condiciones para, por ejemplo, combatir la narco influencia delictual; el resguardo de los fondos previsionales para su verdaderos propietarios – los que ahorraron y trabajaron -, de la libertad de enseñanza, en fin, y no hablaremos de la salud, del excesivo número de parlamentarios…Pero eso quedó atrás y ahora rige la Constitución que se redactó en tiempos del Presidente Augusto Pinochet, de los Cuatro Generales, de Ricardo Lagos, de Francisco Vidal, etc. etc.. etc.: Una vuelta en 360 grados, o sea, hasta el punto inicial de una larga ruta con un regreso sin gloria y eso vendría a confirmar que “la clase política” no existe, como tal, porque con la clase se nace y lo que la cuna no da, Salamanca no lo presta, se afirma.
Pero quedó instalada la amenaza de insistir en ese camino dentro de dos años, según los comunistas….Será porque para entonces habrá un gobierno muy distinto a este desbarajuste, cuando los ladrones que esquilmaron al Ministerio de la Vivienda ya estén presos en la misma galería de los demás corruptos chilensis en los municipios, sea cual sea su signo o color y oh, se haya recuperado los dineros robados por diversos medios y modus operandi.
La Esperanza es lo último que se pierde, decía mi padre, un sabio con apenas tercero básico de entonces, porque incluso después de la noche más negra siempre sale el sol… aunque esté nublado, añadía con la expresión de un hijo de las tierras de pescadores y huasas de Colchagua, donde nació, y San Francisco de Limache, donde conoció el amor de mi madre…
Ah…por sobre todo y a todos, me quieran o no, a los que han vuelto a quererme y a los que no me querrán jamás, les deseo una feliz Navidad junto a sus familias, con afecto, respeto y sinceridad… un abrazote…