Abril
es sinónimo de juntas de accionistas y de renovación de directorios en
las empresas. En este proceso de cambio, y ojalá también de evaluación,
hay aspectos a considerar.
Los
directorios han avanzado, impactados principalmente por problemas en
las empresas, que deberían haber sido conocidos y gestionados por los
directores. Sin embargo, quedan aspectos por mejorar en este elemento
esencial del gobierno corporativo, partiendo por cómo se conforman, el
perfil de los directores, su forma de funcionar, los temas que abordan y
cómo se evalúan. A su vez, hoy se exige una mayor conexión entre la
empresa y el entorno.
¿Cómo
se puede implementar y medir esta conexión con el entorno? El enfoque
más utilizado es el de los Estándares Ambientales, Sociales y de
Gobernanza (ASG), que busca poner en el centro del modelo de negocio
estas dimensiones. Sigue siendo esencial lograr el desempeño financiero,
pero no es sostenible de cualquier manera. Instalar estándares ASG es
un desafío que requiere una estrategia de sostenibilidad, con
iniciativas, prácticas y políticas que apunten a una mayor transparencia
y medición del impacto que la organización tiene en su entorno, yendo
más allá del cumplimiento de las leyes.
Hay
avances en la regulación. La CMF dictó la Norma de Carácter General N°
461 por la que bancos, compañías de seguros y emisores de valores, deben
reportar en sus memorias, a partir de 2023, de manera integrada las
políticas, prácticas y metas en materia de ASG.
Para
asegurar el éxito en la adopción y despliegue de este enfoque, es
indispensable el compromiso desde la alta dirección, que define
lineamientos, lo que es prioritario y lidera con el ejemplo en sus
acciones y decisiones. Para comenzar el plan de sostenibilidad, la
empresa debe medirse, hacer un benchmark para ver cómo está en relación a
empresas referentes. Posteriormente, hacer una reflexión estratégica
que integre las dimensiones de sostenibilidad en las etapas de la cadena
de valor y establezca un plan para cerrar brechas con metas ambiciosas y
cumplibles en un plazo definido. Finalmente, se delinea la hoja de
ruta, consensuada con las distintas gerencias, para que sea factible su
implementación.
De
esta forma, los aspectos ASG serán incorporados en el ADN de la
compañía y formarán parte del quehacer de todas sus áreas. En las
operaciones se harán los cambios para gestionar riesgos e impactos en el
medioambiente, en asuntos externos, se buscará aportar al desarrollo de
la comunidad; en gestión de personas, se visualizarán los avances ASG
para atraer y retener talento, y en márketing se mostrarán los
compromisos y logros a clientes e inversionistas.
El
Directorio debe impulsar la integración de las variables de
sostenibilidad en la estrategia de la empresa, monitorear los avances en
el cumplimiento de los planes y metas acordados, y considerar los
estándares de Gobierno Corporativo, donde elementos como: la competencia
y perfil de los directores, la diversidad, su involucramiento en los
temas relevantes, el funcionamiento del Comité de Directores, los
controles de auditoría y la evaluación de directores, son importantes
para asegurar la efectividad de su gestión.
Para
lograrlo, es indispensable contar con directores y directoras que
comprendan y conozcan los estándares ASG, para luego aplicarlos e
integrarlos en la estrategia. Esto es exigido por los colaboradores, los
clientes, los inversionistas y, sin duda, será un punto clave a la hora
de definir quiénes serán los nuevos líderes de los directorios.