Renovados aires para la educación superior regional

Es
bastante probable que este día pase inadvertido; por su ubicación en el
calendario, por ser un mes asociado con las vacaciones, viajes y verano
o simplemente por desconocimiento. En cualquiera de los casos, nos
viene muy bien recordar que, el 24 de enero, se conmemora el Día
Internacional de la Educación, fecha proclamada por la Asamblea General
de las Naciones Unidas con el propósito de relevar el rol de educación y
la enseñanza en favor de la paz y el desarrollo.

En
este sentido, esta semana se conocieron los resultados de las
postulaciones a las universidades y con mucha satisfacción nos
encontramos, a nivel nacional, con un 25,7% más de postulantes que el
año pasado con más de 140 mil seleccionados por las casas de estudio.

Igualmente,
otro de los datos que más llama la atención y que nos hace ver el
futuro de la educación con más optimismo, es el hecho de que se registró
un aumento considerable de postulantes a las pedagogías: hasta un 80%
más en algunas carreras.

Más
allá de las interpretaciones, nos encontramos frente a una realidad que
responde a la necesidad de contar con más profesores, nos habla del
fortalecimiento de las pedagogías como instancia y espacio transformador
donde las y los jóvenes han entendido de su importancia y rol
fundamental en nuestra sociedad, especialmente en tiempos complejos de
post pandemia y las consecuencias que dejó la crisis sanitaria con un
fuerte impacto en los sistemas educativos y sus comunidades.

En
el plano local, la universidad regional, nuestra Universidad de
Magallanes, también experimentó un más que considerable aumento en sus
postulaciones. Hablamos de 124% más de solicitudes que el año pasado,
con importantes listas de espera en varios de sus programas y un
renovado interés en algunas carreras que requerían de mayores
matrículas.

No
hace falta decir mucho más al respecto, más que felicitar a sus
estudiantes y a las y los futuros universitarios que han elegido a su
universidad magallánica, que junto a sus familias han depositado su
confianza en la formación que esperan recibir, y que seguramente serán
parte de ese impulso necesario que necesita la educación austral para
seguir contribuyendo a su desarrollo con una perspectiva territorial
identificada con las demandas locales y con su futuro.

Personalmente,
y así como he tenido la posibilidad de compartir en columnas
anteriores, considero que estamos frente a una oportunidad para que la
educación superior regional vuelva a tomar el protagonismo que merece y
que los territorios australes también necesitan en el sentido de las
expectativas que se tienen sobre la universidad pública.

Dar
respuesta a los grandes temas regionales, aportar con la experiencia de
su cuerpo docente y académico, el desarrollo científico, la
investigación aplicada y el acompañamiento a las comunidades, es parte
de lo que se espera y claramente estamos comenzando a ver señales
importantes que apuntan hacia la dirección correcta.

Y
como las instituciones la integran y dan vida las personas, los nuevos y
nuevas estudiantes que hoy han elegido continuar su educación superior
en su región, serán quienes asuman ese desafío futuro.

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