Se
está dando una pelea interesante en la derecha chilena, luego que
ChileVamos (CHV) decidiera moverse al centro para tomarse el espacio
abandonado por la Concertación, generando una nueva mayoría social y
cultural que les permita gobernar por varios períodos. En este objetivo
CHV debe deshacerse del fantasma de Pinochet y para ello, han decidido
crear un nuevo villano al cual traspasarle todo el imaginario del
dictador: el partido Republicano, cuyo líder José Antonio Kast no
reniega de Pinochet, y que tiene figuras y ex integrantes que permiten
posicionar a este partido como una banda de fanáticos.
Con
este diseño los intelectuales – columnistas de CHV han iniciado una
fuerte avanzada, diciendo que la democracia chilena está en peligro
debido a la polarización que generan dos “extremos”: el Partido
Comunista y el Frente Amplio por la izquierda (Apruebo Dignidad) y los
Republicanos por la Derecha. En esta geografía, Republicanos quedaría en
el mismo saco de partidos que validaron la violencia política en el
estallido y que indultan delincuentes en medio de una crisis de
seguridad. Y como el saco es grande teniendo a Cuba y Venezuela por la
izquierda, también es factible asociar a Republicanos con las barras
bravas de Trump y Bolsonaro.
El
buque madre de la estrategia para centrar CHV, es el Acuerdo por la
nueva Constitución que permite a la UDI, RN y Evopoli matar dos pájaros
de un tiro: (1) primero se deshacen de la Constitución del “dictador”,
para moverse al centro y (2) se posicionan como representantes del 62%
que rechazó el mamarracho propuesto por la Convención octubrista.
Como
CHV sabe que el Rechazo abarca un espectro más amplio que la centro
derecha decidieron hacer una movida simbólica, invitando como socios o
aliados de su acuerdo constituyente, a los movimientos Amarillos y
Demócratas, cuyos líderes fueron claves para ampliar el Rechazo hacia
sectores de centro izquierda. Algunos consideran extraño que en esta
búsqueda del centro, CHV esté dispuesto a sentarse a negociar con el PC y
el FA, pero la movida tiene lógica si al hacerlo excluyen al Villano
Preferido, diciendo que Republicanos es incluso más extremo que el PC,
que al menos se sienta a negociar por el bien del país.
Hasta
acá la estrategia de CHV suena perfecta, pero tiene tres problemas no
menores. El primero es tamaño electoral del nuevo Centro que quieren
conformar. En la encuesta Cadem número 469, correspondiente a la primera
semana de Enero, se preguntó a las personas con que partido se
identifican y solo el 19% lo hizo con CHV, más Demócratas y Amarillos.
Apruebo Dignidad más la DC que ya se movió a la izquierda suman un 18% y
Republicanos con el Partido de la Gente un 13%. La suma da 50%. La otra
mitad, no se siente identificada con ningún partido y nadie tiene claro
que opción tomarán en un escenario de voto obligatorio. En este
contexto, aparece el segundo problema de la estrategia de CHV, que son
los escándalos
de corrupción que afectan a sus alcaldes más emblemáticos y que podrían
escalar durante este año salpicando incluso a la generación de
dirigentes. Si hay algo que demostró el Frente Amplio, es que venderse
como una agrupación de “manos limpias” es extraordinariamente atractivo
para los electores, que castigan duramente cualquier contubernio entre
plata y política. Por lo tanto, una vinculación de CHV con políticos
corruptos tendría efectos devastadores en su aspiración de conquistar el
centro moderado, sobre todo si Republicanos queda inmune a esto
escándalo y decide golpear a sus primos por este lado.
Por
último debemos sumar el costo que pagará CHV por sentarse a negociar
con el Partido Comunista y el Frente Amplio el acuerdo constituyente,
generando una fuga de militantes hacia Republicanos. Hasta ahora lo han
visto como un efecto menor, al lado del objetivo de sacarse a Pinochet y
capturar el 62% del Rechazo, pero si la crisis de
seguridad, inflación o salud se agrava este año, estar inmerso en un
proceso constituyente que no resuelve estos problemas, podría ser
castigado duramente por la población y sería demoledor si ocurre en
medio de la formalización de dirigentes o ex alcaldes de los partidos
CHV.