¡Respeto!

Durante
las últimas semanas, al igual que hace ya hace algunos años, hemos sido
testigos de escenas muy reñidas con aquello que entendemos por respeto.

Menciono
aquí, por ejemplo, lo ocurrido en la Convención Constitucional, en que
se realiza una “funa” y agreden verbalmente a algunos convencionales
socialistas por no votar como otros esperaban, gritándoles “traidores”.
Otro hecho, que desde esta tribuna condeno categóricamente, fue la
agresión de la que fuera víctima el presidente Boric, la máxima
autoridad de Chile, cuando una persona intenta agredirlo, arrojándole
una piedra. Además, el Presidente actual fue víctima de una parodia que
raya en la grosería, en un canal de televisión.

Estas
situaciones y otras representan una pérdida o falta del respeto que nos
debemos mutuamente. En una sociedad democrática no solamente es
importante la libertad de expresión o el derecho a manifestarse, también
es extremadamente relevante el respeto a las personas, investiduras e
instituciones.

El
respeto, más allá que un concepto, es un valor moral, uno de los más
importantes del ser humano, fundamental para lograr una armoniosa
interacción social, Aprendimos desde pequeños que es necesario respetar,
comprender al otro, valorar sus intereses y necesidades, lo que no
significa estar siempre de acuerdo, pero sí requiere “no ofender”, solo
por sus diferencias respecto de nuestras posturas o formas de ser. De
allí que llama la atención que, si bien los discursos desde todas las
corrientes políticas apuntan a la “no discriminación” y a la
“inclusión”, nuestras acciones se contradicen totalmente, se está
haciendo habitual no respetar los pensamientos divergentes y ofendernos
de distintas maneras.

Hoy
nuestra democracia está profundamente dañada por la intolerancia y la
falta de respeto, debemos construir desde los debates de ideas, no
funando, no insultando o agrediendo, ya que con ello quitamos dignidad a
las personas.

Las
autoridades, desde el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y todos
quienes tenemos tribuna para expresarnos y actuar, debemos dar el
ejemplo de este respeto mutuo. La tolerancia, el respeto y el diálogo
deben primar, de lo contrario las nuevas generaciones no conocerán mi
practicarán una convivencia democrática y respetuosa. La urgencia por
sentar una democracia y sociedad basada en el respeto se hace cada vez
más patente.

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