Resumen año 2023

El
año que se termina cierra con importantes noticias que muchas veces,
son tan fugaces que parecería que no hubiesen ocurrido, ciertamente
todos alguna vez hemos realizado un recuento de las situaciones más
importantes vividas, que quedarán en nuestra frágil memoria. Señalo lo
anterior puesto que, durante varios años estuvimos esperando un cambio
constitucional que vendría a resolver una serie de problemáticas que
reclamó la sociedad a las autoridades políticas a propósito del
denominado “estallido social”, no tenemos que ser cientistas políticos o
antropólogos para darnos cuenta de que, en muchas áreas estamos igual o
peor al mes de octubre de 2019. La “clase política” no ha estado a la
altura, desde ningún punto de vista, ningún político elegido por
votación popular a generado acuerdos, “cambios en la forma de trabajar”
los proyectos de leyes que vayan en favorecer a la población con mayores
necesidades. Me he pronunciado reiteradamente a la nula aprobación que
tiene y siempre ha tenido el parlamento, tanto sean los diputados y/o
senadores, quienes muy cómodos recibiendo sus altos ingresos estatales,
se acuerdan de sus electores en estas fiestas de fin de año con un
preparado saludo y parabienes que ni ellos mismos están seguros de su
veracidad. Para que decir lo que ocurre en época electoral, que se
acerca nuevamente, muy a nuestro pesar, al menos para este columnista.
Poco sabemos de las elecciones que se vienen prontamente, y al menos no
es de mucho interés de la ciudadanía no política, en la que me incluyo,
pero sí con ansias lo esperan los políticos de siempre, quienes viven
gracias a la política, y de las elecciones, siendo lo que algunos
denominan la grasa del estado. Políticos de Derecha e Izquierda se han
transformado en la grasa del estado desde siempre, viviendo de nuestros
impuestos diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, y una larga
lista de jefes de Servicios Públicos, etcétera y muchos etcéteras. Así
es la política, así es la sociedad chilena actual, y así seguirá siendo
por muchos años, puesto que no hubo ningún cambio político, al menos así
lo aseguró el Gobierno actual, posterior al último proceso electoral.
En resumen, todo sigue igual, el descontento social es notorio, nuestros
representantes en el parlamento no nos representan, al menos a mí, y a
todos quienes conozco, y muchos están cómodos en el actual sistema, en
su zona de confort, especialmente algunos funcionarios públicos, que
están seguros que no serán desvinculados, que sus sueldos serán pagados
íntegramente todos los meses, que no existe un control adecuado de las
instituciones públicas que velen por el gasto adecuado de los recursos
fiscales, que las instituciones en Chile no funcionan, y cuando
funcionan solo funcionan para los pobres, para aquellos que no son parte
de la “casta política” a la ciudadanía común y corriente se aplica el
máximo rigor de la ley, sin miramientos. Termino la última columna de
2023 señalando que, tal como lo señalé en alguna columna a principios de
este año, las Isapres, las instituciones privadas de salud no han
cumplido con las sentencias de la Excma. Corte Suprema, y nada ha
pasado, desesperanzado pienso que nada pasará y no cumplirán los fallos
del máximo tribunal del país, puesto que no se advierte en caso alguno
que ello pueda ocurrir, al menos en lo que queda del 2023.

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