En
medio del debate sobre la posibilidad de un tercer retiro del 10% de
las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) para apoyar
económicamente a los chilenos y chilenas que se han visto perjudicados
por la pandemia del Covid-19, aparece la real preocupación respecto a la
urgencia que tienen los hogares de nuestro país y la precaria situación
que han tenido que sobrellevar debido a las prolongadas extensiones de
confinamiento.
La
situación económica de la población sin dudas sigue dando de qué hablar
y resulta complejo ver cómo las autoridades de gobierno y
parlamentarios no llegan a acuerdos en temas que conciernen a la
estabilidad social y económica de los chilenos, entregando algunas veces
respuestas tardías ante las consecuencias que ha acarreado la
emergencia sanitaria que afecta al país.
Hasta
ahora se han aprobado distintas ayudas para los trabajadores y
trabajadoras, como el Ingreso Familiar de Emergencia, subsidios al
arriendo, postergación y refinanciamiento de créditos hipotecarios y de
consumo, entre otros, pero muchas personas han quedado fuera debido a
los requisitos que tiene cada postulación, lo que conlleva a que las
familias chilenas busquen otras propuestas que contribuyan de manera
urgente y pertinente a enfrentar la magnitud y consecuencias de la
crisis que ha afectado enormemente a la población.
El
retiro de los fondos previsionales puede que para algunos sea una
alternativa populista, para otros una alternativa justa, pero no se
puede discutir que el dinero ahorrado por los cotizantes de las AFP ha
sido de gran ayuda para todos quienes lo han solicitado. Un estudio de
la Cámara de Comercio informa que el 60% de las personas que hicieron el
retiro utilizaron parte de los fondos en compras de alimentos e insumos
básicos, en tanto el 38% lo ha utilizado para el pago de cuentas de
servicios básicos y préstamos. Finalmente, en el mismo estudio, se
señala que un 19% ha ocupado sus ahorros previsionales para invertir en
algún emprendimiento o negocio para conseguir nuevos ingresos.
Ha
sido un año bastante especial, enfrentando previamente un estallido
social y posteriormente una pandemia; esto y otros factores nos llevan a
las autoridades a que cada decisión que se tome debe ser analizada
hasta tres veces, porque aquella decisión debe ir en beneficio de un
mayor número de personas y familias que están pasando por momentos
difíciles y que no han podido dejar de lado los problemas económicos,
laborales y principalmente de salud. Por todo lo anterior debemos seguir
trabajando para que la calidad de vida de los ciudadanos de cada comuna
no se vea afectada ante circunstancias independientes de su voluntad.