El lactante es un ser
humano que se sitúa en un periodo del desarrollo entre los 0 y 2 años,
cuya característica principal es la absoluta indefensión o desamparo. Lo
que implica que para su sobrevivencia requiere de los padres o del
cuidado de los adultos. En este periodo los seres humanos son muy
frágiles, incluso más que otros seres vivos que a primera vista aparecen
como muy delicados, como son por ejemplo los pollitos de gallinas, los
cuales a diferencia del ser humano casi inmediatamente al nacer son
capaces de andar y de comer solos, porque su desarrollo dentro del huevo
ha sido radical.
Durante
la lactancia el ser humano para crecer y desarrollarse adecuadamente,
necesita que el adulto le satisfaga las necesidades más elementales y
básicas como son las fisiológicas: comer, dormir, protegerse del frío y
del calor. Además, dada su indefensión los niños en esta etapa están
expuestos a distintos tipos peligros y por lo mismo depende de otros
para sobrevivir, por ello necesita un vínculo de apego. El cual es una
necesidad que se encuentra en la esencia biológica, emocional y social
del ser humano.
Los
conocimientos del apego proceden de la etología, es decir, de la
ciencia que estudia el comportamiento animal. Estos análisis demostraron
que el apego prevalece sobre otras necesidades básicas. Un ejemplo de
ello es la llamada impronta en los animales, la cual es una forma de
adquirir aprendizajes básicos para la supervivencia de una especie. Un
ejemplo de ello son los patitos que siguen instintivamente a la primera
figura que ven al nacer, aunque este sea un ser humano.
Los
expertos han definido el apego como: “Una vinculación afectiva intensa,
duradera, de carácter único, que se desarrolla y fortalece entre dos
personas, por medio de su interacción mutua, y cuyo objetivo más
inmediato es la búsqueda y mantenimiento de cercanía en momentos de
amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección”. Un
recién nacido necesita desarrollar una relación con al menos un cuidador
principal para que su desarrollo social y emocional se produzca con
normalidad. Es decir, en este fenómeno en los seres humanos convergen
procesos síquicos, biológicos y sociales.
El
amamantamiento es un factor muy importante, porque favorece el apego y
estimula la creación de vínculos de amor y seguridad entre madre e hijo.
Las bases de la personalidad y seguridad están estrechamente ligadas a
la lactancia. Un niño con apego hacia su madre estará todo el tiempo
junto a ella y buscará su abrazo. Este vínculo entre un hijo y sus
padres lleva a que el pequeño sienta angustia cuando se separa
físicamente de sus progenitores. Por eso es habitual que llore al
quedarse al cuidado de otra persona.
En
la siguiente columna se continuarán viendo otros aspectos relacionados
con esta etapa de desarrollo, los cuales deberían considerar los padres
para un adecuado desarrollo y crecimiento sicológico de sus hijos.