Saber perder y saber ganar

Una de las cosas que
llamaron mi atención al entrar al mundo de la política, es que en él
habitan personas con carácter fuerte. Hace sentido que así sea, pues son
esas personalidades las que permiten ganar elecciones, que luego
permiten acceder al poder.

Si
vemos las elecciones como competencias, podríamos equiparar a políticos
con deportistas (donde el carácter también es importante). Y en todas
esas competencias, sean torneos o elecciones, es que los participantes
deben enfrentar victorias o derrotas, momentos emotivos que pueden sacar
lo mejor o lo peor de nosotros.

El
Partido Socialista es uno de los partidos políticos que más sabe de
victorias: cuenta con una presencia importante en el Congreso, ha
alcanzado la Presidencia de la República y es el partido que más veces
ha estado en el Gobierno desde 1990 hasta hoy. Sin embargo, esta semana
un grupo de sus diputados, encabezados por don Jaime Naranjo,
demostraron su total incapacidad para convivir con la derrota que
sufrieron el pasado 7 de mayo, presentando una reforma constitucional
que busca cambiar las reglas del proceso en la mitad del partido. Esta
reforma pretende (i) acortar a solo dos meses el trabajo del Consejo
Constitucional, adelantando a septiembre el plebiscito de salida; y (ii)
incorporar una nueva opción en dicho plebiscito: votar por el texto
constitucional aprobado por la Comisión Experta.

En
una entrevista, el señor Naranjo, como hábil político que es, trata de
disfrazar esta maniobra como una medida positiva (porque acorta los
tiempos de la discusión constitucional) y democrática (porque ofrece una
opción adicional a la ciudadanía). Una habilidad similar a la que tuvo
el año 2021, cuando hizo un discurso de más de 15 horas -el más largo en
la historia de nuestro parlamento- para permitir que el entonces
diputado Giorgio Jackson -que estaba en cuarentena- pudiera aportar un
voto decisivo para la acusación constitucional para destituir al
Presidente Piñera (aprobada en la Cámara de Diputados pero rechazada en
el Senado). Sin embargo, resulta evidente que este proyecto, además de
negativo y antidemocrático (como lo reconoce la Presidenta del PS), es
tremendamente oportunista, pues no habría sido presentado si el Consejo
Constitucional hubiese tenido una integración afín al pensamiento del
señor Naranjo.

Lo
preocupante de esta clase de conductas es que avalan la idea de que el
fin justifica los medios y de que las reglas solo se respetan si los
resultados resultan favorables. En el fondo, es no saber perder y querer
“llevarse la pelota pa’ la casa” cuando vemos que el partido se pone
cuesta arriba. Esto es inaceptable y desprestigia a la política.

Adicionalmente,
tanto en la política como en los deportes, no solo hay que “saber
perder”, sino también “saber ganar”. El fracaso que experimentaron las
izquierdas en la Convención Constitucional, reconocido en varias
ocasiones por el propio Presidente Boric, lo demuestra. Espero que las
derechas, que son mayoría en el Consejo Constitucional, sepan manejar
adecuadamente su victoria, por el bien del presente y el futuro de
Chile.

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